jueves, 4 de octubre de 2007

17 invitaciones al optimismo

Por fin podemos hablar de fútbol. Bueno al menos de 11 jugadores practicando este deporte contra una banda de amiguetes que a lo máximo que han aspirado es a cambiar su camiseta por la rojiblanca.
La semana ha estado calentita después de la buena imagen dada en el Calderón frente al Osasuna. Que si el “abono total”, que si el anuncio del Metro, que si Agüero llora al hablar con su papá y le dice a Messi que se venga al Atleti… pero de fútbol, poco.
Ahora, tras la manita a los turcos nos vamos al Nou Camp y los atléticos se preguntan si tenemos motivos para estar confiados, optimistas y alegres o la mejoría del equipo es un canto de sirena. Está claro que el partido contra el Barsa mostrará el verdadero alcance de la recuperación. Pero hasta ese momento permítanme enumerar mis razones para el optimismo.

1.- Se han ganado cinco partidos consecutivos. El Atleti hacía mucho, mucho tiempo que no encadenaba esta racha.

2.- El equipo tiene otra actitud. Presenta algunos interrogantes pero sale al campo decidido en la victoria y eso ya es una diferencia frente a la pasada campaña, donde se veía a jugadores derrotados de antemano.

3.- Las victorias dan confianza y el equipo está empezando a creer que puede hacer cosas grandes.

4.- Han sabido reponerse de un comienzo titubeante. En esta ocasión la presión de la grada y de la prensa no ha pesado sobre los jugadores.

5.- Los jugadores confían en su entrenador y eso está bien. No cuestionan las decisiones de su técnico aunque ello suponga no jugar en su posición habitual. Jugadores de la talla de Abbiati, Maxi, Simao, Luis García o Reyes han pasado por el banquillo sin la mínima protesta.

6.- Hay banquillo para hacer cambios. Da gusto pensar que si hay que tirar de recambios, cuentas con jugadores con gol y calidad suficiente. El año pasado era salir Galleti a calentar y ya dabas el partido por finalizado.

7.- El Atleti marca el primer gol y no se echa atrás. Sigue peleando la victoria como si el marcador fuera adverso.

8.- Nuestra portería está imbatida desde hace cinco partidos. Tan importante es hacer gol, como evitar que no te lo hagan a ti.

9.- El factor suerte también está acompañando. En Bilbao no se hizo un gran partido pero las ocasiones entraron.

10.- Contamos con dos buenos porteros. Abbiati está demostrando que puede ser titular en cualquier momento. No es lo mismo Leo Franco (con rastas) + Pichu, que el italiano más Leo, bien peinado.

11.- La defensa va mejorando. Sigue siendo la línea que presenta más incertidumbres, pero ha ido centrándose partido a partido.

10.- Raúl García que para muchos era una incógnita parece uno de los mejores fichajes de la temporada. Es la revelación. Un jugador completo. Centrocampista serio y eficaz que igual te corta un ataque del equipo contrario, que reparte juego y construye continuamente ocasiones de gol. No más Mussampas.

11.- Maniche, es otro Maniche. No es el portugués, ausente en el campo, que estaba gordo y conducía “tocado”. Ahora es el portugués que está gordo y que probablemente conduce “tocado” pero participa en el juego del equipo y hasta se vuelca al ataque. Sin suerte en el gol, de momento.

12.- Reyes. La afición le ha perdonado su pasado blanco. El sevillano lucha con ganas y le echa casta y kilómetros cuando tiene la oportunidad. Saca muy bien desde el corner, que no es tontería y, aunque a veces da la impresión de aturullarse, tampoco está jugando en su situación natural.

13.- Maxi no está en su mejor momento de forma. Pero su evolución también está siendo ascendente. El argentino ha asumido con naturalidad el brazalete de capitán y la lesión (ligamento cruzado anterior de la rodilla izquiera, ahí es nada) no le ha dejado secuelas psicológicas. Luis García y Simao también cumplen en cada partido.

14.- Jurado ha marcado su primer gol con el Atleti. ¿Es un motivo para el optimismo?, se preguntarán ustedes. Pues no, pero permítanme que me alegre por el chaval que parece que tiene que pagar una deuda ante su propia afición por el mero hecho de haber sido canterano del Real Madrid. Espero que pueda demostrar la calidad que atesora.

15.- Forlán. Es un goleador nato. Parece que no suda, que no corre… pero siempre está ahí, en la boca de gol. Se lleva al defensa, abre huecos, hace paredes y remata. Ha conseguido goles preciosos de los que gusta recordar.

16.- Y por último el Kun. Actual pichichi de la liga. Ya le comparan con Romario, pero es un jugador con su propio carácter, su propio juego. Es muy joven pero toma sin miedo la responsabilidad. Se entiende muy bien con el uruguayo. La dupla de atacantes del Atleti está en racha y ya lleva 14 goles en todas las competiciones.

17.- Son los goles que ha marcado el equipo desde que empató en Murcia. En cinco partidos se ha logrado la espectacular media de 3,4 goles por encuentro. Son toda una invitación a la ilusión. Porque donde hay goles, hay alegría y nuestro Atleti nos ha dado 17 motivos para soñar.

¿Metro de Madrid o del Real Madrid?











Los aficionados al fútbol nos hemos visto obligados a cargar durante años con tópicos y etiquetas inventados por la prensa y que, a fuerza de ser repetidos, han llegado a ser asimilados por la masa social.
Hasta hace poco los del Atleti éramos los “pupas” y los eternos sufridores. La afición del Barsa tenía “seny” y la del Madrid era más exigente que el mayordomo de Tenn.

Cuando en Madrid todavía había desigualdad entre clases sociales, antes de que las diferencias fueran entre los que son españoles y los que vienen de fuera, los del Madrid eran los señoritos y los del Atleti los obreros. Merengues y Colchoneros. Indios y Vikingos.

Pero ahora, Metro de Madrid quiere añadir a esta lista de calificativos la de contaminadores, para la afición atlética y la de ecologistas para los madridistas.
En su último spot publicitario, Metro de Madrid, presenta dos prototipos de aficionados. Uno, del Atleti, que va en coche y al que carga con todos los clichés del mal conductor: Fuma, mira el dial de la radio, se impacienta, pita y habla por el móvil.
El otro, del Real Madrid, es un señor, presuntamente bien vestido, que va en el metro, leyendo tranquilamente en un vagón sorprendentemente vacío para un día de partido y que llega al campo inalterado para ver el encuentro..

El del Atleti se ha perdido el gol de Agüero por llegar tarde al fútbol, mientras que el madridista disfruta del encuentro por haber “volado” en el metro de Madrid.
El anuncio, aparte de que es muy malo (esto no lo hace ni el ayudante de un becario de creativo de la Sra. Rushmore, y ya es decir), es hiriente para todos los aficionados del Atlético de Madrid a los que ridiculiza.

Una sociedad que se financia con los impuestos de todos los madrileños, hasta con los del Rayo Vallecano, no puede permitirse jugar con esta generalización, subjetiva y carente de toda gracia.

La Agrupación de Peñas del Atlético de Madrid ha reaccionado de forma rápida emitiendo un comunicado en el que muestra su indignación por este vídeo y por el menosprecio hacia la afición que destila. Espero que el Club no tarde en hacer lo propio y exija la inmediata retirada de esta campaña, que no olvidemos, es de una empresa pública perteneciente a la Comunidad de Madrid.
Si quieren hacer comparaciones odiosas que se fijen en el estado de la estación y los trenes que a diario hacen parada y circulan en Pirámides y Santiago Bernabéu. Y sobre todo, que hagan algo. Y si no, que los vagones dejen de ser rojiblancos, que ya no engañan a nadie.

martes, 2 de octubre de 2007

Europa, los europeos y el euroabono

Resentidos y comepipas se han puesto de acuerdo. La parroquia rojiblanca coincide en que esto del euroabono es un atraco y señalan a Rinconete y Cortadillo como los autores de tamaña fechoría. Fuentes cercanas al club indican que es práctica habitual en todos los equipos europeos y que nuestros precios se han calculado de acuerdo a estas referencias. Y una que ha recibido importantes regañinas del redactor jefe de turno por no contrastar la información, se dispone a investigar si en Italia, Alemania o Inglaterra se les queda la misma cara de tontos que a nosotros cuando abrimos la correspondencia del club.

En España, ninguno de los equipos que disputa la UEFA ha propuesto a sus abonados una estampita de este tipo. Bien es cierto que, salvo el Villarreal, ni el Zaragoza, ni el Getafe tienen claro su pase a la próxima fase con forma de liguilla.

Sí ha caído como un jarro de agua fría idéntica propuesta en Sevilla, y eso que allí juegan la Champions, que no es ni parecido. Su presidente, conocido ahora los aledaños del Sánchez Pizjuán, como José María del Timo, ha invitado a sus abonados a obtener el euroabono por el “módico” precio de 75 euros para las localidades más baratas y 150 para las “de luxe”. La propuesta ha sentado peor en la ciudad del Guadalquivir que la retirada de Curro Romero y los sevillistas se quejan de tener una de las rentas “per capita” más bajas de Europa para uno de los abonos más caros del viejo continente.

Y es así. Porque, por ejemplo, el Inter ofrece sus abonos en una horquilla que oscila entre los 40 euros para el pase más barato y los 80 del más caro. Precios similares a los de su vecino. El Milán oferta la posibilidad de ver toda la Champions desde 22 euros para la localidad más barata, hasta los 132 euros de tribuna.

Además en Sevilla no han sido tan “cucos” como en nuestro Atleti. Allí, los aficionados debían acudir al estadio a comprar el abono, mientras que aquí si lo vas dejando, te despistas o no te das cuenta, te lo cargan en cuenta, más puntuales que el Corte Inglés. Y mientras que allí ha sido un fracaso y los aficionados ya hablan de la mejor forma de saltar el torno, aquí será un triunfo. Menudos somos nosotros para plantarles cara a éstos. Entre los que no se enteran, los que pecarán por omisión, los que dirán que no es tan caro, que más se paga en la vuelta al “cole”, y los que se rascarán el bolsillo, no vayamos a llegar a semifinales y nos espere el Bayern, o el Ajax o el Everton y entonces, el atraco sea en taquilla y de mayor dimensión; la grada se llenará de “abonados totales” para ver al próximo Erciyesspor que nos toque.

Lo bonito es el riesgo. Porque también te puedes encontrar con que has pagado 90 euros para ver el enfrentamiento con algún equipo báltico (el Liepajas Metalurg es mi favorito) y otro albanés, mientras que en Copa del Rey, el Rayito nos apee a las primeras de cambio. Pero como el Atleti marca goles y estamos tan contentos (hasta en eso han tenido suerte), todo parece indicar que nuestros ahorros contribuirán a pagar el sueldo de Maniche.

Yo ya he llamado esta mañana. Pero no para decir que ni se les ocurra hacerme un cargo, si no para dar bien el número de cuenta , que lo que sería un cargo (esta vez para mi conciencia) sería privarles de estas crónicas. Y ya que me sincero con ustedes, les voy a reconocer que, al margen de los rigurosos datos aportados, la investigación se ha limitado a curiosear las páginas Web del Ajax, el Bayern y el Bolton. Porque cuando llevaba más de media hora y no había llegado a la letra C me he acordado que ya no tengo redactor jefe que me regañe y sí unos cuantos atléticos a los que cabrear.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Un partido como los de antes

Hace unos años nadie hubiera temido un partido como el de ayer. Un enfrentamiento con un equipo de la zona media de la tabla de esos que le ponen ganas, que hacen un juego “bronco”, y que intentan aprovecharse de su poder al contragolpe o de alguna jugada embarullada para dar la sorpresa. Porque una sorpresa sería, hace unos años, que el Osasuna llegase al Vicente Calderón con la pretensión de llevarse el partido o arañar algún punto.

Pero ayer, en los prolegómenos, había miedo. Mucho miedo. Que si ya veras como empiezan a repartir cera y este año no le expulsan cuatro, que estos nos amargan la tarde, que ya nos hicieron la “pirula” el día del centenario, que si tienen vikingos en la plantilla y nosotros ex rojillos. Eso por no hablar del Atleti, que ya no me acuerdo cuánto hace que no ganaba cuatro partidos seguidos, todo un desafío a la estadística.

Con esa pesadumbre y tras ver a Eller con coleta, una empieza a pensar si no hubiera sido mejor haber ido al homenaje al gran Nacho Azofra. Pero no. El Atleti se planta bien en el campo, salvo Reyes y Simao que parece que se equivocan y no se van a su banda natural, claro como hoy empezamos atacando en el Fondo Sur. Pero no. No rectifican y Aguirre tampoco.

Si no odiase los tópicos, diría que los primeros minutos fueron de tanteo que es una frase muy socorrida para comenzar cualquier crónica cuando los dos equipos se miran de “reojillo”, el balón no sale del centro del campo y Reyes y Simao todavía siguen jugando “a banda cambiada”.
Pero pronto se acabó el tuteo de los navarros que vieron como su ex, Raúl García, lanzaba un pepinazo de esos en los que desde que el balón se despega de la bota ya sabes que van a acabar en gol. De esos ante los que el portero sólo puede apartarse y, si acaso, aplaudir.
No lo celebró. Y a mí me parece bien. Que es jugador de cantera, que ha crecido con el Osasuna y que cualquiera va luego en la segunda vuelta al Sadar, digo al Reino de Navarra, a que te llamen traidor y pesetero.

Si me gustasen los tópicos, diría que el equipo aguantó bien al rival y que se fue al descanso con los deberes hechos. Maniche y Raúl García controlaron en todo momento el centro del campo, Reyes estuvo flojo por la derecha, que no es su banda, y Simao acertado por la izquierda, que aunque tampoco es la suya, se sintió más a gusto, vaya.
El segundo tiempo comenzó electrizante (perdonen el tópico). Con un Osasuna más “intentón” que respondió con dos llegadas a sendas jugadas de Eller y Agüero.
Pero el Atleti dominaba en el campo y la defensa no daba la sensación de inseguridad de otras ocasiones. Pablo, mucho mejor, Antonio López serio y Seitaridis sin subir tanto como en otros partidos, para tranquilidad de su banda, que es la suya, la de toda la vida.

Y ya me toca hablar del Kun, esta vez sin tópicos, porque no hace falta. El argentino tiene todo un repertorio de jugadas geniales, desborda, participa en todas las jugadas de ataque y marca. Golazos. Menos mal que tiene 60 millones de cláusula de rescisión y nadie se plantearía su fichaje. (Atléticos no os riáis, que se van a dar cuenta. Gil espabila).
Con su segundo gol llevó la tranquilidad a la grada que se tuvo que conformar con unas cuantas ocasiones más, dos bicicletas de Jurado la primera para dar un pase de lujo, la segunda para dársela, de lujo también, al rival.

Y eso es todo. ¿El Atleti regular? No, hombre, no. ¿El Atleti, mejor? Si, mejor. Mucho mejor. Un partido como los de antes. Como está mandado.

jueves, 27 de septiembre de 2007

La cordada

Se cumplió el guión tal y como lo había previsto. Sin sorpresas. Me perdí el primer tiempo del partido contra el Athletic y no pude ver el gol de Agüero. Éramos pocos, muy pocos, y si la concentración de la Plaza de la Villa llega a tener alguna repercusión mediática, será anecdótica. Pero en algo me equivoqué. Pensé que el encuentro no serviría para nada y fallé.

Sé que muchos de los presentes estarán tristes, desanimados y deprimidos por la poca respuesta de la afición. Yo, al contrario, estoy sorprendida de ver tanto amor por el Atleti en tan pocos metros cuadrados.

Éramos pocos, muy pocos. Tan pocos que al principio casi había más policías que manifestantes, tan pocos que según íbamos llegando nos mirábamos con timidez, tan pocos que nuestros gritos quedaban ahogados por el ruido del tráfico de la calle Mayor. Éramos tan pocos que, tras las palabras de los organizadores, tuvimos que hacer una fila india para sujetar las pancartas, enormes por su extensión, pero también por su contenido. Y así, de uno en uno, partió la caravana rumbo al Vicente Calderón.

Y al ver esa larga línea arropada por pancartas irrumpiendo en la Plaza Mayor ante el asombro de turistas despistados me di cuenta de lo que era: una cordada.
Uno de los mejores montañeros del mundo, Alberto Iñurrategui, escribió un poema tras la muerte de su hermano en un altísimo pico del Himalaya. En su homenaje, Alberto le decía a Félix que “uno es menos que uno y que dos son dos y medio”. Sólo quería decirle cuánto le echaba de menos en sus nuevos desafíos y lo importante que es cada miembro de la cordada.

Y eso pensé yo ayer. Cada uno de los cien atléticos que caminábamos por la calle, al amparo de una pancarta, que nos sujetaba a nosotros, éramos los miembros de una gran cordada. La cordada de la ilusión, de la lucha, de la rebeldía, del orgullo y de la esperanza. Y como en cualquier expedición montañera, todos, los cien, éramos igual de importantes. Porque luchábamos por un mismo objetivo, por alcanzar la misma cumbre.
Cada uno de nosotros, por separado éramos menos que uno. En pareja, en grupos, unidos por esa cuerda invisible tejida de ilusión, muchos más de cien.
Y yo hice cumbre. Cumplí con mi propósito de mostrar mi descontento ante la realidad del equipo que me late por dentro.

Quizás los organizadores tengan ahora que plantearse otras medidas para que no muera el “espíritu del 26”. Es su turno para hacer un balance sincero y real y poner las alternativas sobre la mesa: Plantearse otro tipo de fechas, otra forma de movilizarse, organizar un grupo de presión mediática, buscar el apoyo de personas relevantes en la historia del club. Que sé yo…

Hoy, contentísima por la victoria en San Mamés, no quiero hablar de fútbol. Porque las victorias, los goles o el buen juego no hacen más que darnos alas en el reencuentro con nuestro Atleti campeón. Y en ese reencuentro sobran los responsables de todo lo que ha pasado en los últimos diez años.

Esta directiva no va a liberarnos de querer a nuestros compañeros de cordada, los que estuvieron físicamente y todos los que de alguna forma han alentado y hecho posible esta marcha. No queremos que nos libren del cansancio de la escalada porque la cumbre es un Atleti sin ellos y porque cada vez que superamos una nueva arista les estamos diciendo un poco más fuerte: “que se vayan, que se vayan de una vez”.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Yo canté el "y tal, y tal, y tal"

Han pasado muchos años pero todavía me acuerdo de la campaña electoral a la presidencia del Atleti. La última. La única que he vivido como socia. Llegabas al Calderón antes del partido y te invitaban a varios autocares para pedirte la firma y hacerte un regalo: una bandera, una insignia, unas pegatinas…

No voté a Jesús Gil, porque no tenía la edad necesaria para hacerlo, tampoco acudí a Jácara en su primer baño de masas con la coartada de la presentación de Futre. Por aquella época no salía de Rockola, la verdad. Pero sí canté muchas veces el “y tal, y tal, y tal”. Por aquel entonces estaba orgullosa de mi presidente y mira que mucha gente, los más mayores del Calderón, los que más sabían del Atleti, ya le ponían etiquetas de sospechoso y tomaban sus cautelas. Pero yo no. A mí me hacía gracia. Gracia cuando hablaba con su caballo, cuando salía en la tele, cuando pegó a Caneda, cuando llamaba baboso a Ramón Mendoza.

Por aquel entonces, Jesús Gil nos escribía cartas kilométricas para explicarnos su enfrentamiento con José María García o para pedirnos un esfuerzo económico que salvase la sección de balonmano. Y al final de cada carta escribía frases tan geniales como esta: “después de todo compartimos el orgullo de ser atléticos, privilegio del que no todos pueden disfrutar”. Y a mí me convencía y le defendía contra viento y marea.

No recuerdo cuando empecé a sospechar de su gestión, cuando dejaron de hacerme gracia sus bravuconadas ni cuando me di cuenta del daño que le estaba haciendo al equipo. Fue poco antes de su muerte. Desde entonces, todo ha ido a peor. El Atleti se ha sumido en una espiral de fracasos en lo deportivo y de empequeñecimiento en lo social. La desastrosa política de fichajes, el descuido de la cantera, la mala gestión de nuestros activos, la pérdida de nuestros principios, de nuestra filosofía y hasta de nuestra casa, son sólo algunos de los motivos que han propiciado la época más negra de la historia del equipo.

Y todo esto ha pasado ante nuestros ojos sin que nos hayamos dado cuenta, como el niño que ves a diario y no te das cuenta de lo que crece hasta que miras las fotografías del año anterior. Hasta que un grupo de personas empezó a denunciar lo que veía, y decidieron asociarse, dar su opinión de lo que estaba pasando, crear un foro en Internet donde contar su punto de vista sobre la verdadera situación del Atleti y lo que es más importante, señalar a los culpables.

Y aunque una no está de acuerdo con muchas de las cosas que dicen, con algunas actitudes, hoy les estoy agradecida de haberme abierto los ojos en muchas otras. Porque sus palabras al viento están sirviendo para crear una nueva corriente de opinión. Porque ya son muchos los que se giran hacia el palco y, como ellos, alzan la voz.

Este grupo de gente ha convocado esta noche una manifestación en la Plaza de la Villa madrileña, desde donde se dirigirán hasta nuestra casa, el Vicente Calderón. Y hay muchas razones para no acudir, para no acompañarles. Porque juega el Atleti, que ahora está en racha y lo mismo me pierdo el primer tiempo y algún gol de Agüero y además irán muy pocos y lo que es peor, no tendrá ninguna repercusión mediática y quizás no sirva para nada.

Pero ninguno de esos argumentos tiene peso. No estaría tranquila sabiendo que unas personas que se han hecho con nuestro Atleti mediante una apropiación indebida, hoy se sientan en el palco, “thick as thieves”, que dirían los Jam. No tengo ninguna fe en su marcha, pero sí quiero decirles a Gil y a Cerezo, que ya no les creo, que me han engañado. Que dijeron que había que elegir entre Torres y el Vicente Calderón y se han deshecho de nuestros dos mayores símbolos. Quiero decirles que no me gusta la Peineta, que han dividido a la afición, que han conseguido la mayor pérdida de identidad de la grada con sus futbolistas y que han realizado una pésima gestión económica.

Pero sobre todo es un problema de conciencia. La mía me dice que si quiero al Atleti, tal y como me enseñó a hacerlo mi padre, debo estar en la Plaza de la Villa esta tarde y que sí un día canté el “y tal, y tal, y tal” con completa libertad, hoy, con la misma, entonaré hasta quedarme afónica “mi Atleti, sin Gil”.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Cambio cromos del Atleti

Como esos padres que les compran a sus hijos el Escalextric o el Ibertren para al final acabar jugando ellos, este verano he convencido a mis hijas de coleccionar los “cromos de la liga”… Habrá sido la nostalgia de aquellas colecciones de mi niñez, siempre inacabadas, con cromos de cartón y olor a pegamento Imedio, donde el cromo de Quini o el de Santillana siempre eran los más difíciles de conseguir.
Con el álbum te regalan 6 sobres, 36 flamantes pegatinas con las que empiezas a completar los equipos. Primero el Almería – al que el Athletic, este año, le ha cedido el honor- y tras el Zaragoza, los escudos de Segunda. Así llevamos casi dos meses y lo que nos queda, que aunque cada vez quedan menos huecos, el taco de “repes” no para de aumentar.

La plantilla del Atleti es una de las más completas (en el álbum, digo, que hoy no hablamos de la liga). Eso sí nos hemos tomado algunas licencias, porque los que planifican la distribución de los dieciseis elegidos, no asignan un sólo jugador a cada posición e incluso los cambian de sitio, aunque ahora que lo pienso nuestro entrenador hace lo mismo. Igual ha formado parte del equipo asesor de los “cromos de la liga”.

De tal forma que hay un solo hueco para Antonio López o Pernía.

- “¿no podemos poner a los dos, mami?”
- “Pues yo casi no pondría a ninguno, hija, que vaya rachita que llevan. El primero que salga”. Y pegamos a Pernía esa misma tarde.

Maniche ha tenido más suerte porque aunque su hueco lo disputaba con Jurado, al gaditano lo hemos pegado en el sitio de Petrov; que Simao, junto a Forlán, va en la parte de atrás con los “últimos fichajes”.
A Eller, que todavía no ha salido, le pegaremos encima de Costinha, que aunque ya no está en el equipo, así parece que la página está más completa. Total, está cumpliendo la misma labor que la pasada temporada: estar y no servir para nada.
No sé si será una premonición, pero Luís García es titular junto a Agüero y aunque queríamos haber pegado el cromo de Reyes, nos ha aparecido con la camiseta blanca. La pequeña, tan dispuesta, se ha ofrecido a pintarle las rayas con su rotulador rojo, pero no creo que pueda borrar todos los vestigios de madridismo. ¿o sí?.

Ayer pegamos a Aguirre, que tras la victoria contra el Racing parece que salió del sobre más sonriente. Menos mal porque yo ya temía que fuera el cromo que menos durase en su sitio y ya estaba pensando en las caras de otros ilustres entenadores que, hoy por hoy, el único sobre que tienen es el del paro. Tampoco han guardado sitio para el cromo de Riquelme, ni siquiera con el Villarreal, aunque tengo la esperanza de pegarle, allá por diciembre, aunque sea en la contraportada y recortando su foto del Marca.

Casi sin darnos cuenta, ya sólo nos quedan tres huecos: el de Leo Franco (ya sabía yo que este chico tenía pinta de difícil), el de Perea y el del bueno de Eller. ¿Y en el resto del álbum? Muchos más, que mi hija va señalando y diciendo su nombre: Baraja, “super Movi”, “el Pato”, "Cañete", “caraponi” y…

- “¿este rubio quién es, mamá?”. Y yo vacilo y me muerdo la lengua, que es muy pequeña.
- “Guti, hija, se llama Guti”.

No sé si la acabaremos o se quedará incompleta como tantas otras. Eso sí, ya hemos pegado el cromo más importante de esta colección: Es el de José Antonio Puerta, con una sonrisa y defendiendo los colores de su Sevilla . Como todos queremos recordarle.