domingo, 10 de febrero de 2008

Un dos en la quiniela


Llevo años haciendo la quiniela y nunca he puesto que pierda el Atleti, ni siquiera que empate. Es una de esas costumbres que con el uso se convierten en tradición, como empezar el periódico por la última página y leerlo al revés, no llevar nunca ropa de “colorines”, cruzar los cordones de las zapatillas o que en la nevera haya siempre al menos media docena de Mahous.

Una, que con el paso de los años va haciéndose cada vez más maniática, ya ni se plantea renunciar a las camisetas negras, dejar los cordones de serie o no hacer oídos sordos a quien canta las alabanzas de la Cruzcampo. Sin embargo, el viernes me planteé que ya era hora de dejar de hacer las quinielas con el corazón y que lo mejor sería poner una X en el tercer casillero.

Desilusionada y aburrida con el juego del equipo, no hice más que cabecear durante los primeros 20 minutos del encuentro, mientras que mi padre, que con el paso de los años cada vez es más maniático, comenzaba la letanía de cada domingo: resoplido, manos arriba, insulto, manos abajo, suspiro… en una cadenciosa serie de 20 segundos medidos.

Ayer, el Atleti, nuestro Atleti, jugaba contra el equipo revelación de la Liga, un Racing fuerte, en zona UEFA, del que se leen alabanzas por su juego y por su sistema y piropos por su entrenador. Un Racing en el que hasta Colsa se está reivindicando (si hombre, no se rían, que "el Mochila" ha declarado que al final casi acabas deseando salir del Atlético, como si su salida hubiese sido poco menos traumática que la del Niño).

Pues ayer, el Atleti que, como saben, está jugando mal y en ocasiones muy mal, que sólo había sumado un punto en la segunda vuelta, que ha caído de Champions y ha sido eliminado en la Copa, que tiene la enfermería al completo y una delantera de esguince y pólvora mojada, hizo del Atleti. De ese Atleti “jodequinielas” y “rompeporras”, de ese Atleti que nunca hace, para lo bueno y para lo malo, lo que de él se espera.

Ya antes del descanso comenzó a hacer aproximaciones al fútbol que nos gusta, al que queremos ver. Fútbol con sentido, con llegada, con toque, con ocasiones. Pudo marcar Maxi y pudo hacerlo Pernía tras un espectacular pase de tacón de Forlán. Pero llegó el descanso y el cero a cero seguía en el marcador.

Y cuando hacíamos cuentas con el empate y la derrota momentánea del Espanyol, apareció la pareja perfecta. Esa pareja que en su primer año de noviazgo ha superado su primera crisis para que la relación salga reforzada. Kun y Forlán, Forlán y Kun dieron muestras de entendimiento, con balón y sin él, de su mágica conexión…

Y yo que he visto jugar a Hugo, a Baltasar, a Manolo, a Vieri, a Hasselbaink o a Torres y que me he dormido escuchando historias de Escudero, de Gárate o de D. Luís Aragonés, no recuerdo una pareja igual en nuestras filas.

Ahora son dos. Dos que están a la misma altura, dos que se desmarcan, dos que marcan, dos que se asisten, dos que celebran sus goles igual que los de su socio, dos que son muy buenos por separado, pero que juntos son aún mejores. Dos como fueron Zarra y Panizo, César y Kubala, Di Stéfano y Puskas… Dos, una pareja.

Ayer fue Forlán, pero pudo ser Agüero. Ayer Forlán firmó dos goles, el primero tras una asistencia "a lo Pablo" de un defensa del Racing y el segundo tras fabricarse solito una jugada y meter un auténtico golazo. Ayer, que el Atleti jugó muy entonado en todas sus líneas, fue Forlán el que puso el dos en la quiniela.

Ayer volví a decir que no tengo que rellenar las casillas con el corazón. Ayer, tuve trece y no fue por culpa de Forlán. Falló el Valladolid.

lunes, 4 de febrero de 2008

Crónica en tres actos


16.00 horas – Antes del partido

El pasado jueves surge en un foro de Internet la iniciativa de convocar una concentración en la Puerta Cero del Calderón una hora antes de cada partido para expresar el malestar de la afición con la gestión de la Junta Directiva. Rápidamente la convocatoria se extiende al resto de foros y la comunidad atlética en Internet se cita a las cuatro de la tarde del domingo.
No seremos muchos, pienso yo, por la premura de la convocatoria. Eso sí, toda esa gente que no podía “vivir el espíritu del 26” y que exigía que las concentraciones se celebrasen en día de partido, ésos estarán todos.
Pero ayer fui más consciente que nunca de lo muerta que está esta afición. Muerta para exigir al equipo que gane en casa a un contrario que lucha por el descenso, muerta para comerse al árbitro por su pésima tarde, muerta para darle una ovación al Kun cuando se retira llorando y sobre todo, muerta para demostrarle a Cerezo que somos más de 14 mindundis. Hasta en eso se equivocó, ayer no fuimos más de diez y ni siquiera fuimos capaces de encontrarnos.
¿Qué es lo que motiva a una persona a pasarse horas tras un teclado y qué le imposibilita para acudir a una concentración? Hoy más que nunca siento que el “espíritu del 26 está muerto”, tan muerto como esa afición que no reacciona.

17.00 – Durante el partido

Salta el Atleti al campo y nadie piensa en la derrota, ni siquiera en el empate. El Murcia promete ser el bálsamo que curará nuestras heridas y aunque con imprecisiones, el equipo parece que sale a jugar.
Marca Forlán y hago el ridículo, abrazos de oso a los de al lado, palmadas a los de delante, gesto de rabia con el puño y cuando saco el móvil para llamar a mi padre me doy cuenta de que nadie lo celebra. El árbitro lo ha anulado, dicen en la radio que bien anulado. El árbitro me parece penoso, más que nada por la falta de coherencia con las faltas, por lo mal que aplica la Ley de la Ventaja, por las continuas interrupciones del juego, por pitar los córners que no eran para desdecirse al segundo... y por el penalti. Dirán los puristas que el abrazo de Eller es penalti aquí y en China. Sí, lo es. No lo dudo. Tanto como el cometido sobre Agüero, tanto como el que le hacen a Raúl García en el segundo tiempo. Un penalti, además, que sólo pitan en el Calderón, el campo más cómodo para arbitrar.
Y resulta que el Murcia se pone por delante y el Atleti comete imprecisiones, no lleva el balón, no da un pase, no disfruta jugando. Forlán tiene que bajar al centro del campo, Maxi está inexistente, Simao se ha retirado (cansado debe de estar de brindar por Champions ajenas).
Luis García firma el empate con un fantástico zurdazo y aunque todavía hay tiempo para firmar la remontada, el Atleti de hoy no remonta ni las cuestas de “Cantocochinos”. Y encima el Kun se lesiona y una sólo puede pensar que sin este jugador, se acaba el equipo, el Atleti del Kun. El equipo está fundido, sin bandas y sin mordiente. No se le ve estrategia ni para jugar el balón, ni a balón parado. De todo esto ya hemos hablado. No es cuestión de repetir la fotocopia. El Atleti 2008 anticipa un final que a todos nos suena.

Después del partido – 19.00 horas

Voy en el autocar de la peña hacia casa y escucho en la radio que Leo Franco ha agredido al jugador que lesionó a Agüero. Y lo siento mucho, pero tengo que disculparlo. Es más, tengo que aplaudirlo. Cada domingo siento impotencia al ver como los defensas se tiran a los tobillos del chico con total impunidad arbitral. En sus medias se lee ya “coto privado de caza” y estaba claro que más tarde o más temprano iba a acabar lesionado. Lo peor es que cuando cae, los árbitros le hacen gestos displicentes para que se levante ya se sabe lo “tramposo” que es.
Y por eso, este puñetazo que hace justicia a todas esas entradas escalofriantes se convierte en la buena noticia de la tarde, porque demuestra que hay vestuario, que hay compañerismo y que todavía queda algo de sangre. Sangre. Esa que tanto necesita nuestro Atleti. Esa que le falta a nuestra afición.

jueves, 31 de enero de 2008

Con todos ustedes... el circo


Nadie podrá decir que ayer se aburrió en el Calderón. El circo de sensaciones realizó su mejor función de toda la temporada. Y el público, como niños, pasó de las risas ilusionadas a los rostros de horror en tan sólo unos minutos. Ya saben que las carpas encierran tantas alegrías como tristezas.

Ayer, en un nuevo carrusel de lo esperpéntico, pasamos de la esperanza a la decepción en décimas de segundo.

A lo largo de la semana, la directiva de nuestro equipo, que ha confeccionado un elenco demasiado ajustado para la larga temporada circense, se encargo de vocear el “pasen y vean” que aquí hay espectáculo asegurado. No le dijeron a nadie, claro, que si la mujer barbuda, no puede salir a escena, el hombre bala no podrá cubrir su puesto, que si el domador que se encarga de tener a todos a raya, se recupera de un mordisco, el bombero torero no podrá sustituirle.

Así que, bajo una carpa descolorida y mal zurcida, se dieron cita todos los atléticos para asistir a la función de las nueve menos cuarto.

El primer número fue el de las fieras, el mejor. En otros circos lo mantienen para el final, para el momento más álgido, para concentrar emociones. Pero ayer, Forlán y Agüero, Agüero y Forlán, fueron los primeros en salir a escena para merendarse en dos bocados a un Valencia ramplón ante el deleite del público esperanzado y agradecido. En las gradas, el respetable, como es de rigor, esperaba un espectáculo “in crescendo” y aplaudía las evoluciones de los leones con fervor.

Algunos cabecearon cuando vieron a los payasos prepararse para actuar. Ya saben que todos los payasos son tristes, que muchas veces con sus tarascadas y trastabilleos dan más pena que risa, pero son cosas del guión, un guión que se repite desde hace meses y que el director escénico no ha dejado de ensayar con los suyos. Salieron Platacho, Chamaco, Zanahoria y Panchito con su habitual repertorio de trampas y trucos malos y se acabó la función.

Ayer el Atleti tuvo un circo por defensa. Cléber hizo su número cómico de la noche para que el Valencia recortase distancias y en un fallo colectivo y la mejor jugada del rival, llegó el empate a dos.

El descanso no fue una tregua, sólo un alto para palomitas y Fanta y, aunque la reaparición de Raúl García como domador del centro del campo, el gol del ilusionista Valera y las nuevas intervenciones de las fieras prometían nuevas emociones, el público se fue a casa desencantado.

Los trapecistas hacen sus acrobacias sin red, pero son tantos sus fallos, que a nadie le acaba extrañando la caída final, la debacle.
Quedan otras funciones. Los señores del palco volverán a vocear que cuentan con el mejor elenco para deleitar a la parroquia, anunciarán el fichaje de un gigante y vendrá un enano con zancos, uno igual o mejor, claro. ¿Y el público?, el publico seguirá sin desconfiar de ese señor gordo que fuma puros y cuenta billetes y acudirá, fiel a la cita, a cada una de las representaciones. La próxima, el domingo, contra el Murcia. Pasen y vean.

domingo, 27 de enero de 2008

Estoy como el Atleti

Cansada, aburrida y desmotivada. Han pasado varias horas desde que acabó el partido y he sido incapaz de hilar dos ideas con sentido.

Me he sentado varias veces frente al ordenador, para levantarme, con las mismas y ver qué hacían las niñas, cómo estaba jugando el Barça, qué había en la nevera o si tenían agua las plantas. Distraída.

No tengo actitud para escribir una crónica coherente y la aptitud no me la encuentro. Releo las últimas cosas que he escrito, pero todo es más de lo mismo, mismo guión, misma estrategia, mismo resultado. Sin ideas.

Miro a mi alrededor pero nadie me asiste. No llega ninguna sugerencia reveladora, nadie me sopla un argumento para esta historia y ni siquiera me traen una cervecita para pasar mejor el trago. Sóla.

No tengo disciplina, ni buenos hábitos de escritura. He querido improvisar y así está saliendo esto. Quizás son demasiadas las crónicas escritas en las últimas semanas, igual es que estoy acumulando el cansancio de contar siempre lo mismo. Cansada.

Sólo les he narrado dos goles en las últimas seis entradas y así no hay quien componga un texto interesante. Triste.

Me repito y no sé si acabar este texto o esperar a publicar el próximo miércoles, que seguro que el artículo merece más la pena y saldrá algo más socorrido y vivaracho, algo más hilvanado, más redondito. Gris.

Porque igual merece la pena que me dosifique y que no les canse con las mismas reflexiones una y otra vez. O mejor que haga algún fichaje para el blog, que la Navarro con tanto pluriempleo no puede con los tacones y la verdad, con tres competiciones, ya va pesando el boli a estas alturas de la temporada. Sin alternativas.

No sé si será una mala racha, pero me leo sin chispa, sin mordiente. Lo que escribo no tiene gracia, ni “punch”, ni agresividad. Es más, lo que escribo ya no les llegara tanto como al principio, que estaba mucho más fresca, más graciosa, más entonada. Y claro, me veo tan flojita, que casi prefiero no arriesgar. No sea que ese juego de palabras no tenga gracia, que la metáfora quede cursi y que nadie coja el chiste. Torpe.

O lo que es peor que cometa un fallo garrafal y estropee todo lo escrito con una falta de hortografía de esas imperdonables. Aunque seguro que los compañeros de otros blogs se apresuran a disculparme y a echarle la culpa al corrector del Windows. Yo creo que ni pongo foto, que seguro que me acaban cerrando el chiringuito. Cobarde.

En fín, perdónenme esta noche que no estoy para hablarles mucho de fútbol. No sé si cesarme o subastarme en ebay…

- Ya bueno, pero no sea charlas, ¿cómo ha estado el Atleti?
- Ah, sí, claro, disculpen. El Atleti, mmmm, cansado, aburrido, desmotivado, distraído, sin ideas, sin recambios, triste, gris, sin alternativas, sin chispa, sin mordiente, torpe y cobarde.

viernes, 25 de enero de 2008

EN RESPUESTA por María José Navarro

El pasado sábado, horas antes del derbi, el escritor Javier García Sánchez, publicaba en LA RAZÓN, un artículo cargado de odio hacia el Atleti. Un odio disfrazado de menosprecio. No quiero reproducirlo para no manchar la casa pero si lo quieren consultar, este es el enlace:

http://www.larazon.es/14029/noticia/Deportes/No_hay_tal_duelo.html

Han sido muchos los mails y comentarios de protesta recibidos por LA RAZÓN y hoy por fin, sus páginas recogen este artículo de desagravio. Su autora es la Futblogera (pónganle tono de orgullo de madre cuando se licencia su hijo )María José Navarro.


EN RESPUESTA

Admirado Sr. García Sánchez:

Uy, qué gracioso es Vd. Lo que me gustan a mí los señores graciosos. Y condescendientes. Esos me pierden, oiga. Muy condescendientes ya, me encandilan.

Verá, le cuento. El pasado sábado, antes del derbi, se publicaba un suelto suyo en éste periódico sobre los equipos, y en concreto, sobre el Atleti. Estuvo Vd para comérselo. Qué chispa.
A estas alturas, por cierto, le imagino al tanto del marcador. Ah, seguro que lo sabe, no me mienta, juguetón. Ea, pues ocupe la mañana en buscarlo, que ya verá qué bien y qué ruidosa es la prensa madridista.

Ésta es una respuesta colegiada. Sí, es una repuesta de gente que para en los pasos de cebra para no atropellar a ningún niño, que se preocupa por la gabardina del abonado vecino, y que se levanta en los partidos del Calderón, sí, pero no para amenazar de nada al contrario. No. Se levanta para dar fuego al de atrás. Y esa gente se ha divertido mucho con lo suyo, y ha quedado en una cafetería, se han mojado porras en su honor, y se ha brindado con Colacao y descafeinado, porque estos exabruptos madridistas nos hacen muchísimo de reír.

Déjeme decirle que me extrañan esas formas suyas tan propias del madridismo de hoy, maneras de promotor inmobiliario cincuentón, de esos que tienen un mercedes diesel y un rolex de oro, de esos que comen langosta masticando con la boca abierta. Le hacía yo más del estilo de los de viejo cuño. Y mire que me extraña.

Me temo que no tiene Vd mucha idea de lo que es el Atleti, ni de los magníficos enfrentamientos entre éste y su equipo. Busque y echará un ratito muy bueno. Y se le pasará el tiempo volando, ya verá. Hablar de lo que no se conoce con vehemencia es peligroso. Hacerlo, además, sin educación, es penoso. Y no se moleste en sentir lástima por los seguidores del Atleti, que éstas cosas y tanta atención nos hacen mucha gracia e imagino que no es su voluntad darnos vidilla.

¿Colchonero ideológico, Vd? ¿Eso existe? En cualquier caso parece claro que no entraría en el molde. Y no sabe lo que nos reconforta, oiga. Le mando un saludo. Quédeselo.

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Artículo publicado por el diario LA RAZÓN el día 25 de enero

jueves, 24 de enero de 2008

El miedo es libre


Hay quien no duerme pensando en la caída libre de los mercados financieros, a quien le asustan las tormentas, los aviones o las arañas. Mi vecina dice que le da miedo ir al mercado con lo carísisssimo que se ha puesto todo y los monstruos protagonizan las pesadillas de mis hijas.

En mi caso, es el Atleti el que me da miedo. Tengo el susto metido en el cuerpo. Muy dentro. Lo reconozco. Reflexiono y me sorprendo a mi misma comentando que lo mejor de un partido es el resultado, cuando hemos perdido. Repaso jugadas y empiezo a enumerar coartadas: que si el equipo no hizo un mal segundo tiempo en defensa, que si la situación se había puesto muy adversa y no perdieron la concentración, evitando la goleada, que si la expulsión de Motta fue muy rigurosa y a partir de ahí se acabó el partido, que si Falcón y Valera apuntan, que si...

Pero no, señores, ningún consuelo vale para dejar de preocuparme por la imagen, por el juego y, sobre todo, por las perspectivas de este equipo.

Y da miedo, porque en sólo unas semanas se ha ido diluyendo la promesa de juego que hicieron nuestros futbolistas a principios de temporada. Sí, los goles, pero también la llegada, el control del balón en el centro del campo y la imagen de solvencia general que ofrecían entonces.

En aquel momento se perdieron partidos que se pudieron ganar y se ganaron otros que pudieron perderse, pero la forma de ir sumando puntos invitaba a pensar que este año el Atleti era diferente, otra cosa.

Ayer la sombra del Atleti de Costinha planeó sobre Mestalla para recordarnos que los errores recurrentes suelen provocar situaciones parecidas: Si el año pasado el equipo se quedó diezmado con las lesiones de Maxi y Petrov, éste año la enfermería vuelve a poner de manifiesto que no hay recambios de garantía para suplir a unos titulares que juegan en tres competiciones. Si en la 2006/2007 se fichó mal, ahora ya no hay quien comprenda porque no se trajo a un Riquelme, loco por jugar en el Atleti y vino un futbolista que no será nombrado aquí hasta que se nos pase la vergüenza de verle vestir la camiseta que un día llevó Marina. Y si hace justo un año cabeceábamos con pesar al ver la soledad de Torres, ahora son nuestros delanteros los que vagan por el campo, sin recibir ni una sola pelota de sus compañeros.

Las cosas no pintan bien. No tienen buen color porque vemos en la derrota, un buen resultado. Porque, a estas alturas de la competición, se dibuja un equipo con una forma física preocupante, porque los defensas cometen fallos garrafales, infantiles, inexplicables, que cuestan partidos. Porque futbolistas mediocres como Cléber Santana nos parece que ya no lo hacen tan mal.

Pero lo que más me preocupa, lo que más miedo me da, es que en el cuello de las camisetas hay una leyenda que reza: “Atleti; un sentimiento, una pasión inagotable” y ese mensaje se ha convertido para ellos en una etiqueta incómoda, de las que pican. Y es esa falta de conjunción, esa falta de juego de equipo, esa falta de sentimiento la que da mucho más vértigo que las lesiones, las decisiones arbitrales y los goles regalados.


Quiero que el Atleti siga en la Copa, aunque visto lo visto, quizás sería más inteligente desear lo contrario y buscar otras metas. Quiero que el Atleti siga en esta competición y seguir acudiendo al Calderón entre semana. Dentro de siete días y después de viajar a Mallorca, nos encontraremos de nuevo con un Valencia que no supo sentenciar. Dicen hoy los diarios que la eliminatoria esta viva. ¿Y el Atleti?

lunes, 21 de enero de 2008

Esto es lo que hay

Tengo tantos sentimientos a flor de piel que no sé si pegar la receta del Bacalao que hace mi madre o ponerme a reflexionar sobre el partido. Estoy tan enfadada y tan profundamente triste que no sé si acostarme de una vez o acabarme el paquete de Marlboro. Y ante mi incapacidad para expresarme, el único consuelo que tengo es que vosotros, los que venís a verme cada día, os sentiréis igual que yo… Abatidos.

Otro año más el Atleti no ha podido con el Madrid en el Vicente Calderón. Otro año más, al ver las avalanchas, las cargas policiales y las botellas volando me he vuelto a prometer que este era mi último derbi. Otro año más cuando los nervios apenas me dejaban respirar minutos antes del partido me he cuestionado si merece la pena seguir con esto. Otro año más me han explicado lo de que tan sólo son tres puntos, lo de los equipos con los que competimos de verdad, lo de que hay problemas más graves… otro año más he tenido que tragar saliva para explicarles a mis hijas, al llegar a casa, porque el Madrid siempre nos gana.

El Atleti ha jugado como viene haciéndolo toda la temporada, como nos hemos cansado de debatir en los foros, como hemos relatado partido a partido. El Atleti ha tenido fallos clamorosos en defensa, unas bandas poco incisivas, un centro del campo mucho más cercano a los centrales que a los delanteros y dos fuera de serie delante que han hecho lo que han podido. Como en otros partidos, se han creado ocasiones, se ha podido marcar goles, ha habido momentos de control y hasta de buen juego.

Como también ha pasado en los anteriores encuentros, el Atleti se ha venido abajo en el segundo tiempo, ha bajado los brazos y ha entregado el control del partido. Como les vengo diciendo ya desde hace tiempo los suplentes no han aportado nada y ha quedado meridianamente claro que hay una gran falta de trabajo tanto táctico como físico en los entrenamientos.

El guiso de todos estos ingredientes nos ha valido para ganar al Deportivo, al Valencia… para eliminar al Valladolid en Copa, pero no para ganar al Madrid.

No seré yo quien hoy se dedique a hacer sangre de Pablo y Perea. No pienso tampoco dedicar ni un renglón al árbitro y en este blog no se volverá a nombrar a Reyes hasta que se me pase la vergüenza de verle vestido con la camiseta que un día llevó Dirceu.

Los problemas del Atleti no son nuevos. Todos los conocemos. El equipo necesita refuerzos y fichajes inteligentes y no un campo nuevo. El Atleti necesita sacudirse ese complejo de equipo mediocre, asimilado y explotado por sus dirigentes, y hacer honor a su historia y a su afición.

Porque es esa afición, que en el minuto 40 del segundo tiempo ha expulsado el desencanto de sus pulmones para volver a cantar el himno, la que resume todo lo que este equipo significa para mí. Porque es toda nuestra gente la que da respuestas a las preguntas de los niños. Porque sois vosotros, el Atleti, los que me hacéis creer que la próxima vez podremos cambiar el “otro año será” por el “este año sí”. Aupa.