
Pero ayer, en los prolegómenos, había miedo. Mucho miedo. Que si ya veras como empiezan a repartir cera y este año no le expulsan cuatro, que estos nos amargan la tarde, que ya nos hicieron la “pirula” el día del centenario, que si tienen vikingos en la plantilla y nosotros ex rojillos. Eso por no hablar del Atleti, que ya no me acuerdo cuánto hace que no ganaba cuatro partidos seguidos, todo un desafío a la estadística.
Con esa pesadumbre y tras ver a Eller con coleta, una empieza a pensar si no hubiera sido mejor haber ido al homenaje al gran Nacho Azofra. Pero no. El Atleti se planta bien en el campo, salvo Reyes y Simao que parece que se equivocan y no se van a su banda natural, claro como hoy empezamos atacando en el Fondo Sur. Pero no. No rectifican y Aguirre tampoco.
Si no odiase los tópicos, diría que los primeros minutos fueron de tanteo que es una frase muy socorrida para comenzar cualquier crónica cuando los dos equipos se miran de “reojillo”, el balón no sale del centro del campo y Reyes y Simao todavía siguen jugando “a banda cambiada”.
Pero pronto se acabó el tuteo de los navarros que vieron como su ex, Raúl García, lanzaba un pepinazo de esos en los que desde que el balón se despega de la bota ya sabes que van a acabar en gol. De esos ante los que el portero sólo puede apartarse y, si acaso, aplaudir.
No lo celebró. Y a mí me parece bien. Que es jugador de cantera, que ha crecido con el Osasuna y que cualquiera va luego en la segunda vuelta al Sadar, digo al Reino de Navarra, a que te llamen traidor y pesetero.
Si me gustasen los tópicos, diría que el equipo aguantó bien al rival y que se fue al descanso con los deberes hechos. Maniche y Raúl García controlaron en todo momento el centro del campo, Reyes estuvo flojo por la derecha, que no es su banda, y Simao acertado por la izquierda, que aunque tampoco es la suya, se sintió más a gusto, vaya.
El segundo tiempo comenzó electrizante (perdonen el tópico). Con un Osasuna más “intentón” que respondió con dos llegadas a sendas jugadas de Eller y Agüero.
Pero el Atleti dominaba en el campo y la defensa no daba la sensación de inseguridad de otras ocasiones. Pablo, mucho mejor, Antonio López serio y Seitaridis sin subir tanto como en otros partidos, para tranquilidad de su banda, que es la suya, la de toda la vida.
Y ya me toca hablar del Kun, esta vez sin tópicos, porque no hace falta. El argentino tiene todo un repertorio de jugadas geniales, desborda, participa en todas las jugadas de ataque y marca. Golazos. Menos mal que tiene 60 millones de cláusula de rescisión y nadie se plantearía su fichaje. (Atléticos no os riáis, que se van a dar cuenta. Gil espabila).
Con su segundo gol llevó la tranquilidad a la grada que se tuvo que conformar con unas cuantas ocasiones más, dos bicicletas de Jurado la primera para dar un pase de lujo, la segunda para dársela, de lujo también, al rival.
Y eso es todo. ¿El Atleti regular? No, hombre, no. ¿El Atleti, mejor? Si, mejor. Mucho mejor. Un partido como los de antes. Como está mandado.