lunes 14 de septiembre de 2009

Jurado no fue a la manifestación

Miren que a las cinco menos diez ya estaba buscándole por las inmediaciones. Pero ni en la Puerta Cero, ni en las taquillas del Fondo Sur, ni entre los que se quedaron desplazados en el Norte. Cuando a las cinco y un minuto Alcalá ya hablaba en la SER de 100 o 150 seguidores, Jurado todavía no había llegado y ni siquiera cuando la cabecera de la manifestación doblaba por la entrada a los palcos privados y la cola no había llegado al bar el Doblete se había incorporado a la marcha.

Ya tienen excusa mis lectores, pensé cuando acababa el partido. Este esquirol no puede jugar en el Atleti. El resto lo saben ustedes. Abel hizo un guiño a este blog y por fin se decidió a darle minutos a Jurado desde el primer minuto. Eso sí, a cambio de semejante alegría nos privó de verle junto con Forlán y Agüero. Supongo que el cansancio del uruguayo y el desánimo del argentino tras los compromisos con sus selecciones era una excusa tan buena como otra cualquiera para no probar con los tres juntos.

A mí no me pagan por ser entrenadora, pero si los que se apropiaron indebidamente del club tuvieran a bien hacerlo, creo que mi prioridad sería ver de qué manera pueden jugar ellos y Simao sin que se resienta el funcionamiento colectivo. Algunos dicen que eso podría desequilibrar el equipo, pero ¿es de un equipo equilibrado sacar un punto de seis? Al final, por esas cosas que una nunca llegará a entender del todo, me temo que otro año más veremos cómo algunas descompensaciones en el centro del campo (Simao y Maxi no son precisamente una oda al rigor táctico) tienen mejor prensa que otras, y aquella frase de "el fútbol es una manta corta, si te tapas la cabeza te destapas los pies" nos puede coger con la cabeza y los pies a la intemperie, Jurado en el banquillo y la sensación de no haber puesto todo el talento junto, al menos una vez, para probar a ver qué pasa. Lo que algunos llaman ataques de entrenador y otros simplemente cobardía.

Pero bueno, hoy seguiré leyendo que no tiene sangre, que pierde muchos balones y que, lo que es peor, cuando los pierde no lucha por recuperarlos. El sábado fue el mejor y desde aquí volvemos a pedir una nueva oportunidad para el gaditano. Lo demás ya lo habrán leído ustedes en las crónicas, en los blogs, en los foros… que yo llego tarde una vez más y con pocas ganas de hablar de un Atleti que presiento que nos va a dar pocas alegrías este año, al menos sobre el terreno de juego. Fuera de él espero muchas cosas de ese otro Atleti que somos todos nosotros.

Que ya no seamos 14, si no 4.000, que el Frente Atlético, aunque sea con guiños, se sume a las reivindicaciones de la afición, que ya no se atrevan a quitar todas las pancartas, que la gente deje de mirarte como si fueras marciana porque exiges y recriminas al Palco o que el MARCA, pese al gol de Cristiano, encuentre un motivo para seguir hablando del Atleti, son síntomas de que algo está cambiando. Si esto se queda de nuevo en lo que pudo ser y no fue, será culpa nuestra. Sólo nuestra.

miércoles 9 de septiembre de 2009

La Agrupación, !qué decepción!


Siempre he tenido muy claro el papel jugado por la Agrupación de Peñas del Atlético de Madrid. Ser la voz de las peñas, representar a tantos colectivos, a tantos aficionados (en su mayoría de fuera de Madrid) no tiene que ser fácil. Y no debe ser fácil porque existe tal crisol de opiniones que unificarlas se antoja una tarea imposible.

Por eso siempre he respetado cuando la Agrupación no ha querido pronunciarse. Incluso cuando ese silencio parecía una ofensa, una omisión en la defensa de los aficionados que representan. En esas ocasiones, me he limitado a encogerme de hombros y a pensar que si hoy el autobús de mi peña aparca tan cerca del campo es gracias a ellos, que no debe ser agradable pasar tu tiempo libre en la cena conmemorativa de la Peña Atlética de Cartagena o tener que recordarles a los jugadores que aplaudan a la grada al final de los partidos y firmen cuatro autógrafos en los desplazamientos.

Y su razonamiento era claro. Representan a tanta gente que no pueden tomar un posicionamiento político en contra de una directiva, porque podrían no estar dando un reflejo veraz de lo que sus asociados piensan.

Sin embargo, en las últimas 24 horas, la Agrupación de Peñas ha lanzado tres comunicados a cada cual más surrealista, peor escrito y con más faltas de ortografía. El primero de ellos, para mostrar su apoyo a la gestión deportiva del club y anunciar su respeto a la manifestación del sábado como expresión democrática de una colectividad siempre y cuando no se haga en día de partido, por eso de no alterar a los jugadores, ya saben. El segundo para exigir a los medios la reproducción íntegra del primer comunicado y de paso recordar por dos veces que la manifestación convocada no está autorizada y el tercero para, esperen que me lo lea otra vez que no me ha quedado claro... Ah sí, el tercero, todo en mayúsculas creánselo, para justificar por qué no se habían puesto en contacto con las peñas antes de emitir el primer y el segundo comunicado y recriminar a los medios la cobertura que están brindando a las protestas convocadas.

Es decir, que escogen justo un momento como el actual, con la afición de uñas contra los dirigentes y los medios de comunicación dando más renglones y minutos de radio que nunca a esta corriente (bendito parón de Liga) para lanzar este “bastardo” mensaje de apoyo.

¿Y qué creen?, ¿Qué hablan de esos datos que ya conocemos? Sí, hombre, ya saben, los 14 años sin títulos, el descenso, la desaparición de las secciones, el desprecio a la cantera, los 200 jugadores, los 45 entrenadores… ¡Qué va! Justifican que dada la situación económica no se hayan hecho fichajes. Obvian las mentiras que se han contado, olvidan las promesas, los jugadores no vendidos, el rastrero traspaso de Heitinga.

Reflexionan sobre la escasa calidad de jugadores traídos otros años (¿por qué entonces no lo denunciasteis?) como justificación para la no llegada de otros nuevos a nuestra plantilla y se amparan en la deuda de la entidad (¿Por qué esta deuda?, ¿Por qué se dijo que se vendía a Torres o el Calderón para acabar con la deuda y ahora se defiende la venta de nuestro estadio sin que vaya a reportar ni un solo euro?, ¿Por qué esto tampoco se denuncia? ) para justificar la política de fichajes y traspasos.

En fin, que por todos estos motivos, los comunicados de la Agrupación de Peñas Atléticas han sido una auténtica decepción. Como representantes de las Peñas, de tanta gente, no deberían jugar con estas cosas, máxime cuando no representan el sentir de una afición que se está posicionando claramente (no hay más que ver las encuestas de los medios de comunicación) en contra de la directiva actual. Y a su lado, como voz comprometida, como representantes de la afición y no del club, deberían estar ellos.

Y denme medio minuto más para una última reflexión. ¿Y el Frente Atlético? Mientras todos se posicionan, incluso los que no deben, ellos se mantienen en silencio. Sé que actúan de forma autónoma y que serán ellos mismos los que habrán de decidir el momento y el lugar para pronunciarse. Pero, al mismo tiempo, creo que el grupo más importante de la afición, pierde una magnífica oportunidad de dar a conocer su sentir. Siempre han sido el único y verdadero motor de la afición dentro del estadio y como tal, se echa de menos que, fuera de él, no se pronuncien en defensa de los intereses del equipo que aman.

domingo 6 de septiembre de 2009

HOOLIGANS DE CELULOIDE por Pablo Gasca de las Heras


Nada hay más aburrido que un fin de semana sin un partido del Atlético. Intentamos buscar alternativas a lo que para nosotros es normal. Pero cuesta. Y mucho. En el colmo de la desesperación bordeamos la locura: comidas eternas en casa de familiares, vamos al centro comercial con los críos, vemos ¿correr? el coche del Atlético de Madrid en no sé qué circuito de no sé qué fórmula... Y el tiempo, que nos vuela en el Calderón y aledaños, pasa más despacio que en Sildavia.

Aunque si no podemos ir al campo, ni ver a nuestro Atleti en la tele, sí podemos acudir al cine – en el caso que nos ocupa, en televisión – para pasar estas horas sin liga. Películas de fútbol hay muchas, pero la Dueña de esta casa me hace un encargo peculiar: Los aledaños de los estadios, las calles cercanas, los grupos de aficionados, los hooligans… así que, aunque son muchas las películas que trataron esta temática les destaco unas cuantas que, por un motivo u otro, me resultaron llamativas.

-Ultrà (Norte-Ultras-Sur en castellano): película italiana que nos cuenta las aventuras de un capo de los CUCS de la Roma. Aventuras en la calle, en la grada, amoríos y desamores. La película es mala. Pero mala de verdad. ¿Y por qué la destaco? Porque fue la primera que vi del tema. La primera pero no la última. Hasta tres veces y en tres idiomas diferentes (patrio, italiano y portugués) tuve la desgracia de verla en uno de tantos viajes interminables en autobús siguiendo a nuestro Equipo. Lo único que se puede destacar es el viaje en tren del grupo del Príncipe, así llaman al crack, de Roma a Turín.

-The Firm (El Firme): no confundir con la de Tom Cruise (aquí “La tapadera”). En mi opinión esta es la mejor película que se ha hecho sobre el tema del hooliganismo. La descubrí hace muchos años, una de tantas que ponía Telemadrid a la 01:35 am. Traumatizado por la anterior, no tenía muchas esperanzas. Me gustó y mucho. Nos cuenta la historia de los enfrentamientos entre diferentes grupos ingleses para abanderar la hinchada inglesa en la Eurocopa de Alemania 1988. Un joven Gary Oldman borda el papel de líder de los ICF del West Ham United. El director es Alan Clark, al que muchos conocerán de “Made in Britain”.

-Purely Belter (¡Qué pasada!): vamos a aparcar un rato el vandalismo. Muy buena y muy divertida esta comedia que conocí, sin querer, en los Renoir con tres espectadores en la sala: mi chica, un colega y yo. ¿Qué no haríamos por nuestro equipo de fútbol? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para conseguir el abono de temporada? Se irán sucediendo atracos, extorsiones, robos de coches. ¡Todo por el Newcastle United! El gran Alan Shearer aparece en un momento dado: genial el enfrentamiento entre la estrella futbolera y los dos protagonistas. El director, Mark Herman, haría tiempo después “El niño del pijama de rayas” (me lo acaban de soplar).

-Fever Pitch (Fuera de juego): ¿quién ha visto esta película y no se ha visto reflejado en Paul? Muchos, incluso, habrán tenido que lidiar con una Sarah. Estupenda la película y estupendo el concepto de vida de Paul: fútbol y música. El final nos cuenta aquel maravilloso Liverpool-Arsenal con la liga 88/89 en juego que en España seguimos por la Segunda. El Arsenal debía ganar por más de dos goles de diferencia y… ¿Terminará dejando Sarah a Paul?, ¿irá Paul a Anfield Road en el partido decisivo?, ¿ganará por más de dos goles el Arsenal? Véanla, en serio.

-The Footlball Factory (Diario de un hooligan): volvemos a los “gamberros”. Película “rara”. Me gustó mucho por su realismo, pero no su final exageradamente moralizante. Nos cuentan ahora la historia de un “segunda fila” de los Head Hunters del Chelsea. En el fútbol y fuera del fútbol. Cuenta con algunos golpes cómicos realmente maestros. Alguno de los actores (Frank Harper, por ejemplo) les sonarán de otras películas británicas.

-Green Street Hooligans (Defiende tu grada, creo que fue su traducción): anticipo en el cine de lo que hace poco sucedió entre las aficiones del West Ham United y del Milwall. La película parte de un error terrible: el actor principal, Elijah Wood. La historia tampoco es muy creíble: un estudiante estadounidense se convierte en tres días en jefe de unos malos malísimos del West Ham. La que lía es parda. Pero luego, al final... Se puede ver.

-There’s Only One Jimmy Grimble (El sueño de Jimmy Grimble): recomendable para ver con hijos, si los tienen, o sobrinos, en su defecto. Cuento infantil de los de antes pero en el fútbol. Un niño, apasionado del Manchester City, sueña con pisar algún día Maine Road. En el colegio tiene problemas con compañeros del United. Hay “brujas” y todo. Y un entrenador borracho (Robert Carlyle) ex-jugador del City. En el horizonte hay un torneo de fútbol con final en Maine Road. Pero el niño es muy malo jugando. Aparece la bruja y… Les ruego encarecidamente que la vean.

Y hasta aquí llegan mis “recomendaciones” para hacer más llevadera esta semana sin Atlético de Madrid. Alguna de ellas, además, les servirán para conocer un mundo diferente. Que las disfruten.

lunes 31 de agosto de 2009

Uno de los nuestros

Parece que el acuerdo con el Everton es inminente. Dice la prensa que a lo largo del día puede hacerse efectivo el traspaso de Johnny Heitinga al club inglés por 5,7 millones de euros. Y nosotros que estamos acostumbrados a que pase todo lo contrario a lo que la prensa dice, esperamos que hoy vuelvan a equivocarse o que los que mal dirigen el Atleti utilicen el último medio gramo de cordura que les queda.

El Atleti busca laterales, y a Heitinga que es central pero que ha demostrado su solvencia como lateral, se le busca acomodo en otro equipo. Económicamente tampoco se entiende la operación. Hace tan sólo un año se desembolsaron 10 millones de euros por el holandés y ahora puede irse por poco más de la mitad para gastarse más dinero en otro refuerzo de "garantías".

Los que ya le habían visto jugar en el Ajax o en la selección holandesa aseguran que este ha sido su peor año. Cosas de la adaptación a un nuevo equipo, sistema, ciudad e idioma. Y ahora, que el jugador empieza a sentirse cómodo se le quiere enseñar la puerta de atrás.

Pero al margen de la conveniencia técnica y económica, Heitinga es uno de esos jugadores que yo siempre quiero en el Atleti. Alguien con carácter, con empuje, con garra. De los pocos de la plantilla que no duda en recriminar al árbitro las decisiones que considera injustas. Es un jugador que no se arruga, a los que imaginas en un futuro con el brazalete de capitán, de los que quieres que esté muchos años en el equipo.

Empecé a sospecharlo cuando vi la despedida que le brindaron en su ex equipo. La despedida de un jugador al que echarás de menos, pero también la de una persona, uno de los tuyos, al que le deseas lo mejor. Supongo que la misma que le hubiéramos brindado a Torres de haber tenido la oportunidad de hacerlo.

Nick Bakker, forofo del Ajax, en la despedida de Heitinga escribió lo siguiente: “Para mí, y para muchos otros fanáticos del Ajax, Johnny era algo así como tener a un auténtico hincha sobre el terreno de juego. El chaval pasó por todas las categorías juveniles del club hasta llegar al primer equipo, con el que ha jugado siete años. Los que somos del Ajax hasta la médula y no nos perdemos ni un partido a domicilio siempre hemos tenido la impresión de que él nos entendía sin condiciones. Siempre hemos sabido que él compartía nuestra pasión por el club. La expresión de su cara cuando nos enfrentábamos al Feyenord era legendaria; la misma que intentábamos imitar en todos los partidos los que nos sentábamos en las gradas.

Sobre todo era él quien fomentaba la estrecha relación que lo unía a nosotros. Se ponía a nuestro lado cuando no jugaba y era uno de los pocos jugadores que, ganaran o perdieran, se acercaba a nosotros después del partido. Siempre se apuntaba al pecho con el pulgar, orgulloso de nosotros, orgulloso del club... Si no entraba en el equipo, sabía que tenía que entrenarse mucho más y esperar que le sonriera la suerte la próxima vez. No se escondía y nunca dejaba que su ego pudiera más que él. Jamás se le oyó decir: “¡Si no juego, me largo!”.

John Heitinga también escribe su propio blog y a los pocos días de estar aquí ya hablaba con más sentimiento atlético que muchos otros jugadores que llevan años en la plantilla. Escribía el holandés cosas como esta… “Tener tu propio hogar es un gran alivio y te ayuda a aclimatarte antes. También te sirve para aprender más rápidamente el idioma. Hablo el español cada vez mejor. Si tuviera que ir al banco, seguro que me haría un lío, pero me las arreglo estupendamente en la panadería.”

En la victoria o en la derrota, Johnny siempre daba la cara para explicar lo bien o lo mal que se sentía. Así fue tras la derrota contra el Barcelona, “todos nosotros somos responsables de lo ocurrido. Nos quedamos completamente vendidos. Los primeros diez minutos fueron un desastre. Cuando por fin llegó la segunda parte, sólo queríamos que se acabara aquello de una vez por todas. Únicamente conseguiremos sacudirnos el polvo de este batacazo con una victoria en nuestro próximo encuentro. A todos los equipos les toca jugar partidos malos, pero anoche viví una experiencia por la que nunca antes había tenido que pasar. Y que no deseo volver a vivir jamás."

Pero además, es de esas personas a las que se las quiere en el vestuario. Hennie de Regt, entrenador de Heitinga de los 13 a los 14 años, comenta una anécdota que se le quedó grabada y que destaca la condición del joven como un auténtico jugador de equipo y líder futuro...“Si llovía y alguno de los jugadores se había olvidado el impermeable, John hacía que todo el equipo saliera a entrenar sin impermeable”, recuerda De Regt. “Así conseguía ahorrarle al compañero olvidadizo el enfado del entrenador. John cuidaba del resto del equipo. Solía decir que la lluvia no tenía nada de malo y que no era un problema entrenar sin impermeables”.

Por todas estas cosas, no quiero que se vaya. Que se marche de esta manera, sin haber podido demostrar su grandeza y su capacidad para ser un gran futbolista en el Atlético de Madrid. Me comentan quien ayer tuvo la mala suerte de poder ver al Atleti que Heitinga no estuvo bien, sin embargo, somos muchos los que tenemos grandes esperanzas depositadas en este jugador. Su traspaso sería un mazazo. Uno más de los nos han demostrado que sólo piensan en extrañas operaciones, ingresos y comisiones.

Cuando Johnny se marchó del Ajax, un aficionado escribió lo siguiente en un foro de seguidores “Johnny, querido colega del barrio, teníamos la esperanza de que nunca nos abandonaras. Eras la imagen de Amsterdam, la alternativa al emblema que nos arrebataron. Y, a pesar de todo nuestro sentir, te merecías este fichaje más que nadie en este mundo. Nos has demostrado tu inmensa valía. Eres un auténtico ajacied. Se me saltan las lágrimas sólo de escribir estas palabras… Te echaremos mucho de menos y siempre te recibiremos con los brazos abiertos cuando quieras volver a nosotros. Cuídate mucho.”

Ojalá nosotros podamos escribir algo parecido de este jugador. Con tanto respeto y agradecimiento. Ojalá podamos escribirlo cuando se retire. Dentro de muchos años.

viernes 28 de agosto de 2009

I´m on fire

http://www.chelseapunkband.com/

miércoles 26 de agosto de 2009

Un asiento de Champions


Cambiarse de localidad en el Calderón es como comenzar el curso escolar en un nuevo instituto. Que sí, que los asientos están igual de sucios arriba que abajo (no han debido de tener tiempo de adecentarlos un poquito), que los baños dan el mismo asco que los de una sala de macroconciertos, aunque los nuevos tienen mayor profusión de telarañas y algo más de variedad entre sus inquilinas…

Además todos sabemos que los especímenes que pueblan nuestra grada se repiten cada tantos metros cuadrados: el señor del puro, la señora que grita, los tres jevis que comparten porros, el gordo con la equipación de Puma, los dos hermanos de gafas que llevan los cascos puestos, el chico de Fuenlabrada que se come un bocata de 19,69 pulgadas repleto de salchichón, el entrenador frustrado o el calvo que tiene tirria a un jugador y desea compartirlo cada medio minuto con todo el estadio.

Pero aún así, aunque el escenario y el atrezzo sean parecidos, debutar en un nuevo asiento no deja de ser como enfrentarte a nuevos compañeros de pupitre que llevan juntos muchos años. Y sabes que si tienes suerte caes cerca de los jevis, los hermanos y el chico de Fuenla y si la tienes mala… el calvo, el entrenador y la señora te dan la temporada.

La verdad es que he tenido suerte. A mi derecha, se sienta Alberto, que aunque todavía no se ha hecho con la elástica de Asenjo y está preocupado porque en la página china donde las compra no tengan su nombre, en los primeros 10 minutos ya había compartido con todo el sector 214 su procedencia palentina y su debilidad por el nuevo portero, las pipas Facundo y el Cristo del Otero. Me ha prometido demostrarme matemáticamente porque el Fondo Sur y el Fondo Norte no pueden entonar el mismo cántico de forma sincronizada. Ya les contaré.

A mi izquierda una chica muy mona con una indumentaria muy inadecuada para un día de partido. Inadecuada para mí, claro, que el resto de la grada y su orgulloso acompañante la encontraban de lo más apropiado para este tipo de espectáculos. Delante otras chicas (cada vez más chicas jóvenes en el Calderón, qué alegría) y atrás, el típico grupo de amigos de toda la vida que tienen motes propios para cada jugador, que recuerdan anécdotas de sus partidos juntos y que nos marcan su territorio nada más llegar.

- ¿Asenjo?, ¿Asenjo os gusta?, pero si tiene el culo gordo. Perdón, tiene el culo muy, muy gordo.
- Bueno sí, es que mi amigo es de Palencia y nosotros entonces somos de Asenjo, pero también somos de Johny, de Maxi y de Raúl García (de lo de Jurado no digo nada, porque es el primer día y hay cosas que nunca pueden decirse los primeros días sin que puedas granjearte la desconfianza de los demás de por vida).
- Pues muy bien, chavales, nosotros somos también de Johny, pero también de Antonio López y Assunçao. Bienvenidos a este sitio, aunque en vuestros asientos caen todas las pipas de arriba y tenéis una gotera justo encima.
- Pues muchas gracias. No te preocupes que allí arriba también teníamos lo nuestro.


Y acaba de empezar el partido y a los cuatro minutos te das con ellos el primer abrazo de celebración. De esos abrazos que se dan en el fútbol… porque esto es como en la Iglesia que das la paz a la venerable ancianita de al lado, aunque sospeches que no riega sus plantas y es de las que se cuela en la cola del súper.

La verdad es que fuera del Calderón, nadie me ha abrazado así, con tanta efusividad y alegría. Ni siquiera mi padre cuando me saqué a la quinta el carné de conducir, ni mi madre cuando le anuncié que definitivamente me marchaba de casa. Abrazos que unen a la milf con el jevi y al chico de Parla (¿o era de Fuenlabrada?) con el señor mayor que remata el abrazo con una cariñosa colleja.

Y a los cuatro minutos ya te sientes como en casa, como si desde ese mismo asiento hubieses visto aquel gol de Alemao o llorado cuando nos eliminó el Sión.

El resto del partido transcurre plácidamente. Poco fútbol para comentar, lo suficiente para meternos en la Champions, la de verdad, la buena y garantizarnos tres nuevas noches europeas. Que algunos lo celebran como si fuese un logro más que una obligación, aunque bien pensado el chico ese del chándal (sí hombre, el de Fuenlabrada) no ha conocido otro Atleti que el que nos robaron los Gil, no es cuestión de avinagrarle su fiesta.

Y se ve un encuentro que certifica que con el once titular podremos ganar muchos partidos, pero que si no llegan refuerzos vamos a pasarlo mal. Un partido para que veamos que Heitinga puede dar mucho juego en el lateral. O para que podamos pensar que por fin llega a la portería un sucesor a la altura de Molina. O para que recemos por tener al Kun durante muchos años y siga marcando goles como el segundo de ayer.

Porque cuando menos te lo esperas. Termina el primer partido del nuevo curso escolar y abandonas contenta tu nuevo asiento, mientras los de atrás siguen bromeando, el señor apaga su puro y los dos hermanos de gafas se hablan por primera vez – ya en las escaleras- para comentar con profusas estadísticas y datos contrastados las distintas posibilidades que nos pueda deparar el bombo el próximo jueves.

Estamos en Champions. En un asiento de Champions.

lunes 24 de agosto de 2009

Simao y la zona Cesarini



Toda la gente que ha conseguido dejar de fumar suele contarte cómo lo lograron. Lo hacen desde una atalaya de superioridad moral, del que se sabe mejor por haber conseguido lo que el resto de mortales apunta en su lista de “deberías” una y otra vez, y también, claro, para brindarte consejos y apoyo en tan difícil tarea.

Ya no es como antes que los hombres te contaban su mili y las mujeres sus partos, ahora lo que prima son las experiencias vitales de quien consiguió apartarse de tan terrible adición: “Ocho años sin fumar ya” o “un día dije que me fumaba el último Ducados y hasta hoy” o “nada, sin chicles ni mariconadas, el caso es echarle huevos”.

Y te relatan historias distintas con final feliz (los fumadores, claro, no solemos referirnos a nuestros continuos fracasos) y todos coinciden que es cuestión de pasarlo mal durante una semana y que a partir de entonces todo empieza a mejorar.

Así que ayer se cumplía una semana desde que dejé de fumar. En menos de media hora, en cuestión de minutos podría haber pronunciado el “llevo una semana sin fumar” y justo cuando entraba en la “zona Cesarini” y tras siete días de angustia, insomnio y mal humor le dije a mi amiga Tere que me dejase encenderle su LM. Un LM que nunca se llegó a fumar.

Descubrí hace poco que la zona Cesarini son los últimos minutos antes de que algo acabe, una especie de sinónimo de “in extremis”. La expresión fue acuñada por un periodista italiano que narraba las peripecias de un futbolista especializado en marcar goles en los instantes finales de los partidos. Luego la expresión trascendió del fútbol a otros deportes e incluso a otros ámbitos de la vida para que a los que nos gustan estas tonterías podamos usarla prácticamente a diario.
-Apaga la olla que los macarrones están en zona Cesarini.
O
-¿A qué hora sales de trabajar?
- En segundos, estoy en zona Cesarini

Renato Cesarini fue un futbolista italiano que se crió en Argentina y que consiguió triunfar en los dos países. En los años 30 vistió la camiseta de la Juventus y fue internacional con la selección italiana con la que consiguió la Copa del Mundo de 1934. Cuenta mi amigo Tacitus en su blog que en su regreso a Argentina llegó a jugar en River y que, más tarde como técnico, fue uno de los forjadores de aquella delantera de ensueño conocida mundialmente como la máquina.

Ayer por la noche, mientras fumaba con deleite en la terraza de la cocina me puse a reflexionar en los goles del Atleti conseguidos de esta forma, en zona Cesarini. Los dos del año pasado contra el Barcelona o el Villareal, el que le marcó Arteche al Betis en aquella remontada épica y muchos otros que no consigo recordar (ayúdenme ustedes)… Sin embargo, hay uno que no olvidaré mientras viva y es el que consiguió Simao en aquella primera fase de la Copa de la UEFA frente al rival que nos visita mañana.

El empate nos valía y ese gol sólo serviría para clasificarnos como primeros de grupo y esquivar a rivales más complicados (luego fue el modesto Bolton el que nos dejó en la cuneta, pero eso ya es otra historia). Sin embargo, lo recuerdo como uno de los goles más intensamente vividos por la grada, más coreados, más celebrados… más sentidos.

Tiempo de descuento. Falta al borde del área. Simao que se apresura a coger la pelota, la coloca despacio, mira hacia el cielo, dispara y el balón entra limpiamente por la escuadra sin que su portero pueda hacer nada. Un gol perfecto.

Mañana esos griegos del Panathinaikos que se fueron cabreados al vestuario hace dos años nos visitan de nuevo. Parece que traemos un buen resultado y que el equipo no está jugando mal. Faltan pocas horas para volver a ver fútbol europeo en el Calderón, estadio que también ha iniciado su particular cuenta atrás. Queda muy poco para escuchar de nuevo ese himno y ver a unos niños agitando una lona. Unos instantes para volver a sentir ese cosquilleo en el estómago y rezar por goles que como aquel de Simao conviertan una noche de fútbol en una noche de magia. Entramos señores, en zona Cesarini. En zona Cesarini para volver a disfrutar de lo que más nos gusta.