lunes, 14 de diciembre de 2009

Terapias


Me ha dicho mi terapeuta – ahora llaman así a los psicólogos- que tengo que escribir para acabar con la ansiedad que me sacude desde hace unas semanas.

- “Oiga, ¿y no podría mejor subirme otra vez la dosis de alprazolam? Es que me hace menos efecto que la infusión de hierbaluisa y melisa que me prepara mi madre”.

- “No, es que usted lo que tiene que hacer es descubrir los motivos que le causan esa ansiedad para así poder hacerle frente”.

- Maldita escuela conductista (esto no lo digo, pero lo pienso muy alto). “Bueno… ya sabe usted que me he quedado sin trabajo, la semana pasada fue mi último día y lo de la oficina del paro fue realmente traumático”.

- “¿Traumático?, hábleme de ello”.

- “Bueno, ya iba prevenida, no se crea. Me había tomado media pastilla antes de salir de casa pero en el autobús ya tenía palpitaciones y las manos frías. Pero es que al llegar allí tuve que ponerme media más bajo la lengua. Aquello era un depósito de gente sin alma. Mucha gente. Muy fea. Muy mal vestida. ¿Cómo quieren que no les despidan si llevan esos jerséis? Y la gente que te atiende… la gente que te atiende ha sido elegida a través de un minucioso casting con el único fin de hacer que la gente que allí concurre sume a su condición de parados, nuevos motivos para deprimirse. Tiene que formar parte de algún programa gubernamental para que no vayamos a cobrar el desempleo. Fíjese que hace un mes que no me tiño las canas y ni siquiera me había puesto ni una chispa de rimmel, pues aún así me sentí como Esmeralda cuando el Jorobado de Notredamme me indicó que me sentase, que tenía mal todos los papeles, que ya me podía ir y que no volviese por ahí, que esa oficina no me correspondía.

A esas alturas, la verdad, ya había renunciado yo mentalmente a cualquier emolumento del estado, que me claven antes astillas en las uñas, que me obliguen a escuchar un disco entero de Leonard Cohen, que sólo pueda comprarme lencería color carne en los próximos diez años… cualquier cosa mejor que volver por allí se lo juro.

Mire me encontré con el cuñado de una amiga, periodista también, parado también, del Atleti también y le tuve que pedir que me sacase a la calle. Me empezó a hablar del equipo y yo me eché a llorar. La cara de estupor de Lorenzo (que así se llama el cuñado de mi amiga) era un poema. Fíjese que panorama para él. En la puerta de la oficina del INEM con una chica con la que ha hablado dos veces en su vida y allí, llorando con desconsuelo”.

-“Hombre Hele, no puedes tomarte esto así. Si la crisis ya va remitiendo. Fíjate en mí que llevo ya dos años en el paro y hoy he venido a solicitar los 400 euros de ayuda”.

-“No, si no es eso Lorenzo, si mi trabajo se había convertido en un infierno. Es que estoy muy hundida”.

- “Ya, al principio es muy duro. Y lo nuestro, lo del Atleti, no ayuda. Pero piensa que a lo mejor estas ante tus tres últimos días de vacaciones seguidas en mucho tiempo. ¿Te gusta dibujar, hacer aerobic, tocar algún instrumento?”

-“No, antes tenía un blog y me gustaba escribir sobre el Atleti y leer lo que pensaba y escribía la gente, pero cuando las cosas se pusieron realmente duras en el trabajo tuve que renunciar a ello”.

- “Pues hombre, lo del Atleti no sé si va a ser una buena terapia, igual acabas más deprimida, chica…”
………………………………………............................

-“¿El Atleti le deprime?” (esta es otra vez la voz de la terapeuta, la psicóloga, ya saben. Es que no domino muy bien esto de las técnicas del flashback).

-“Ya veo que usted no sigue el fútbol”.

- “Hombre, fútbol, lo que se dice fútbol… el Atleti…” (esto no lo dice, pero lo piensa muy alto dada la curvatura de la comisura de sus labios) mientras que se limita a un mmmm, mmmm, indicándome que siga.

- “Pues mire, el Atleti está como yo. Con ansiedad, un poquito deprimido y con ataques de pánico. Eso ha dicho el entrenador que debe ser de su misma escuela”.

- “¿Escuela?”

- “Sí, vamos, que se sabe muy bien los síntomas, pero no da con la tecla para solucionarlo”.

- “Ya le digo que esto tiene que ser fruto de un intenso trabajo de conocimiento de uno mismo”.

- “Pues lo lleva claro, entonces”, digo yo haciéndome la despistada y regateando la propuesta de introspección que me lanza. “Mire tiene un portero que se siente obligado a poner de titular pero que está también un poco como yo”.

-“¿Deprimido, con ansiedad?”

- “No, gafado. El caso es que el chaval combina paradas de mérito con indecisiones impropias de un portero con el cartel que traía y las alabanzas que le dedica la prensa.”

- “Ahh, esto es interesante. ¿Se siente usted gafada?, ¿Cree qué lo que le pasa es ajeno a sus propias decisiones?”

- “Es que son decisiones incomprensibles, oiga. Las de Quique, quiero decir, que colocar a Ujfalusi como lateral, vale, pero ya como lateral izquierdo… que quiere que le diga. Y Valera en la otra banda, Perea, con el añito que me lleva de central y Juanito, que me da mucha pena, tan mayor, como yo y sin posibilidad de demostrar su oficio.”

-“¿Mayor? Se siente usted mayor. ¿Profundiza como le indiqué en su línea del tiempo?”

-“¿Línea del tiempo? Debe referirse usted al centro del campo. El tiempo que tardan en construir una jugada y el poco que tardan en aturullarse y perder los balones. Está el pobre Assunçao que lleva ya 8 tarjetas amarillas. Es que le dejan vendido. Y Jurado, fíjese que había empeñado yo mi credibilidad como bloggera con este chaval, que mi máxima ilusión era demostrar que tenía más fútbol que el “calesitero” de Iniesta. Y claro fútbol tendrá el chico, pero sangre… ya le digo que si sigue así la cosa en un par de crónicas tengo que dar mi brazo a torcer”.

-"¿Le cuesta dar su brazo a torcer?"

-“¿A mí o al Atletico?”

En ese momento la terapeuta hasta parece interesarse. Creo que el nombre de Assunçao, por su sonoridad, le ha hecho mover algún engranaje de su psique en el que no vamos a entrar y que ya tratará ella con su terapeuta. Me mira y me contesta, abriendo los ojos un poco más de la cuenta por primera vez en toda la sesión: “a los dos, a usted y al Atlético, les cuesta dar el brazo a torcer?”

-“Bien, me alegro de que me haga esta pregunta. No sé si a Forlán le pasa como a mí o si a mí me pasa como a Forlán. Supongo que no es la primera vez que un paciente le dice esto”

Ella suspira, intenta decirme algo, pero la interrumpo…

“Mire, Forlan el año pasado le pegaba desde treinta metros y el balón entraba. Yo antes, en el trabajo, redactaba artículos utilizando la técnica de la escritura automática, sin saber lo que decía exactamente, y a mi jefa le gustaban. Pero un día, al jefe de Forlán dejaron de gustarle sus escritos y a mí los balones que antes besaban la red comenzaron a írseme al segundo anfiteatro. Nada que Freud no haya analizado antes, ¿no cree?”

-“Vamos a dejarlo, creo que le voy a subir la dosis de Alprazolam”.

-¿A Quiqué?

-“No, a usted”

- “Ah, vale, a eso venía…”

27 comentarios:

Santi Riesco dijo...

Confío en que sólo sea un relato imaginario. La salud y el trabajo son mucho más importantes que nuestro Atleti... sobre todo porque esto que tenemos ahora no se parece en nada al Atleti de nuestro corazón.
Un abrazo.

Nacho dijo...

Como te echaba de menos!!! y en la ofi ni te cuento

atletista sin solución dijo...

Bienvenida de nuevo por el mundillo de los blogs. Siempre es interesante leer tus comentarios.

El Atleti, de mal en peor. Aquí nadie soluciona nada y quienes realmente sufrimos somos los aficionados, porque al resto del personal del club, se la trae al pairo.

Vergonzoso, este no es el Atleti, o al menos eso quiero creer.

vicente s. dijo...

Lo del Atlético es demencial, es para volverse loco, la verdad. Y nadie que lo solucione. Y a los pocos que intentan (o intestamos)hacer algo, encima se les critica.

Tomi Soprano dijo...

Ánimo, Hele. Y estoy de acuerdo con tu terapeuta: no dejes de escribir nunca. Es lo mejor que puedes hacer. Te lo dice un amigo de verdad.

Un besote.

PD.- Acuérdate de mi décimo, porfi. El domingo te fui a llamar, pero he estado todo el finde hecho polvo en casa, como veo que ya te has enterado.

Dr. Caligari dijo...

¡Qué bien, ha vuelto Vd a escribir!
Tampoco es tan malo Leonard Cohen, oiga (aunque sé que hay otra persona que no lo aguanta).

Un abrazo

Manchego Curado dijo...

Esa soy yo. Tampoco aguanto a Leonard Cohen. Me parece que todo lo que canta es eterno y en realidad, sus canciones sólo duran cuatro minutos. También parecen interminables las tormentas, los roscones de Reyes y las malas rachas. Pero es mentira. Siempre escampa.
Mil besos y ánimo.
(PD. Las excusas que hay que buscar para conseguir una receta de pastillas, chiquilla)

tacitus dijo...

Curioso, he llegado aquí desde el castillo de su hermana

Brillante, herida -eso es jerida pronunciado de otra manera-.

Supongo que en primavera se arreglará todo, llegarán lejos en la Copa, que tienen el cuadro fácil

Alice Silver dijo...

Ay, como me he reído, con lo de los jerseys, la ropa interior color carne y lo de Leonard Cohen.
Muchos besos fraternales.

Hamaker dijo...

Muy bueno! lo del atletico de madrid es de pena y no se a donde vamos a llegar...

Anónimo dijo...

Unas firmas para decirselo a la directiva:
http://www.efirmas.com/2341579/index.html

Anónimo dijo...

Qué gusto volver a leerte aunque sea para que manifiestes problemas laborales y físico-psíquicos.
Ante ellos, los del Atleti pasan a segundo plano. Un segundo plano que afecta a también a todos los seguidores rojiblancos entre los que te encuentras.
Tenemos una plantilla muy deficiente. Un entrenador que parece no haberse dado cuenta de ello. Un director deportivo de ineptitud manifiesta y unos dirigentes que apenas entienden de fútbol. Con ello caben pocas soluciones y la solución estriba en encontrar tres equipos que lo hagan mucho peor y garanticen nuestra permanencia.
Espero y deseo que el próximo año TODO TE VAYA DE MARAVILLA. B

William Caulfield dijo...

Simplemente brillante, ácida, divertida, voraz. A ver si al final te va a venir bien un poquito de infierno. A tí y al Atleti

ISMAEL dijo...

Buenísimo tu artículo Hele, me ha gustado mucho.
Yo, directamente, en cuanto oigo a Leonard Cohen, echo a correr despavorido en dirección contraria. Como Valera cuando se le acerca cualquier balón.
Tu radiografía anímica del equipo es muy real.
Por otra parte, se cierra una puerta y se abren cinco, decía mi padre. Solo que no hay que desesperar.
Cariñosos saludos.

Boga Vante dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Boga Vante dijo...

Qué alegría volver a leerte y seguir descubriendo que, entre tus manos y tu sesera, periodismo futbolístico y literatura forman un todo inseparable.

Siento que lo laboral te haya cogido por las solapas.

Esta seguidora de tus crónicas atléticas te agradece el regreso y el placer de seguir otras como la de este impagable diván a tres, que nos has regalado por Navidad.

Hele Atlética dijo...

Gracias a todos por los ánimos, compañeros atléticos de fatigas y demás famiglia. Con ustedes sí que da gusto hacer terapia. Terapia de grupo.

Un beso
Hele

Damian dijo...

Me ha encantado, Hele; brillante, como siempre que te lo propones. También yo te echo en falta; mucho. Te aseguro que esta mierda de oficina no es ni la sombra de lo que era... Así que aprovechalo...
Espero que sigas escribiendo, aunque sea de fútbol.
Por cierto: tenemos pendiente esas cañitas... Yo pongo las gambas.
Un beso enorme.

miguel diaz dijo...

Hola, Hele
La verdad es que ya apetecía leer algo diferente. Tengo que confesar que me incluyo en la gran lista de los depres, pero en mi caso ha sido más provocado por la fractura que he visto entre los atléticos, tanto en el campo, como en la radio y en los blogs.
En realidad ni el leer, ni el escribir, ni el escuchar o el ver "Atleti" me está apeteciendo mucho ultimamente.

un abrazo. miguel

JOSE I. FERNÁNDEZ dijo...

Hola Hele:
Es difícil diferenciar entre lo real y lo ficticio en tu relato.
En primer lugar, si realmente te has quedado en paro, ánimo. Yo me he visto en esa situación en marzo de este año y la cosa mejora, te lo aseguro.
Aunque toda la razón respecto a la gente que uno encuentra en la cola, a la que siempre da cierto reparo llegar porque uno piensa: "Yo no debería estar aquí...".
Con el tiempo (todavía hoy tengo que ir cada mes porque sólo he encontrado unas colaboraciones en EFE que compagino con el paro) acabas incluso encontrando funcionarios simpáticos, que tienen hijos,se ríen e intentan ayudarte en lo que pueden.

Sobre el Atleti, efectivamente empezamos a perder la fe en Jurado (pensé que dejaste de escribir por eso ;) y en el campo uno no encuentra consuelo mire donde mire.

Menos mal que voy con mi padre, y el tomarme algo con él y charlar un buen rato cuando acaba el partido (salvo que el cabreo sea demasiado fuerte) hace que valga la pena seguir yendo al estadio.

Un beso!

Maria Jesus dijo...

Como siempre, me encanta lo que escribes, aunque no sea forofa del atleti,

Mariano(qnP) dijo...

Menos mal. Pensaba que nuestra terapeuta se había marchado de vacaciones y que no iba a volver más. Lástima que ésto haya ocurrido por lo otro. Espero y confío en que todo mejore para ti, en breve, porque lo de los otros no tiene solución. Me voy a releer el artículo, buenísimo. Un abrazo.

Cielo Vacío dijo...

Me ha encantado este texto. Creo que es la primera vez que leo sobre ¿futbol? y disfruto.

Genial. Aunque a mi me gusta Leonard Cohen (pero aborrezco la ropa interior de color carne).

Un beso Hele.

Boga Vante dijo...

Claro que, puesta a pensar, llego a la conclusión de que ni todo va tan bien cuando va bien ni tan mal cuando vamos perdiendo. Lo que pasa es que duele y eso sí que cuesta: El dolor. Y puestos a exigir, pues que hoy los colores solo mueven a los que se duelen del alma. Y ahí está la madre del cordero: ¿Quien necesita estar bien sino el que está mal? Pero para eso hace falta confiar en nuestros colores SIEMPRE. Sobre todo cuando vamos de cráneo. Lo otro no tiene mérito.

tacitus dijo...

Feliz año Carmela. Me gustan estas historias suyas con centrales giegos incluidos. Que vaya muy bien el 2010, y en lo más importante de las cosas poco importantes (creo que lo dijo Valdano ups) a ver si les ganan a sus vecinos, que me darían a mí también una alegría.

fermín dijo...

No sé quién eres, encontré tu blog por casualidad, pero me he estado riendo como hacía tiempo que no lo hacía con estos relatos tuyos del psicologo-terapeuta-lo que sea, el atleti, la oficina del paro. escribes estupendamente y qué gracia tienes. Gracias por las risas que me has dado. fermín

Hele Atlética dijo...

Gracias a ti, Fermín. Comentarios como este son la mejor terapia. Un abrazo

Hele