lunes, 24 de agosto de 2009

Simao y la zona Cesarini



Toda la gente que ha conseguido dejar de fumar suele contarte cómo lo lograron. Lo hacen desde una atalaya de superioridad moral, del que se sabe mejor por haber conseguido lo que el resto de mortales apunta en su lista de “deberías” una y otra vez, y también, claro, para brindarte consejos y apoyo en tan difícil tarea.

Ya no es como antes que los hombres te contaban su mili y las mujeres sus partos, ahora lo que prima son las experiencias vitales de quien consiguió apartarse de tan terrible adición: “Ocho años sin fumar ya” o “un día dije que me fumaba el último Ducados y hasta hoy” o “nada, sin chicles ni mariconadas, el caso es echarle huevos”.

Y te relatan historias distintas con final feliz (los fumadores, claro, no solemos referirnos a nuestros continuos fracasos) y todos coinciden que es cuestión de pasarlo mal durante una semana y que a partir de entonces todo empieza a mejorar.

Así que ayer se cumplía una semana desde que dejé de fumar. En menos de media hora, en cuestión de minutos podría haber pronunciado el “llevo una semana sin fumar” y justo cuando entraba en la “zona Cesarini” y tras siete días de angustia, insomnio y mal humor le dije a mi amiga Tere que me dejase encenderle su LM. Un LM que nunca se llegó a fumar.

Descubrí hace poco que la zona Cesarini son los últimos minutos antes de que algo acabe, una especie de sinónimo de “in extremis”. La expresión fue acuñada por un periodista italiano que narraba las peripecias de un futbolista especializado en marcar goles en los instantes finales de los partidos. Luego la expresión trascendió del fútbol a otros deportes e incluso a otros ámbitos de la vida para que a los que nos gustan estas tonterías podamos usarla prácticamente a diario.
-Apaga la olla que los macarrones están en zona Cesarini.
O
-¿A qué hora sales de trabajar?
- En segundos, estoy en zona Cesarini

Renato Cesarini fue un futbolista italiano que se crió en Argentina y que consiguió triunfar en los dos países. En los años 30 vistió la camiseta de la Juventus y fue internacional con la selección italiana con la que consiguió la Copa del Mundo de 1934. Cuenta mi amigo Tacitus en su blog que en su regreso a Argentina llegó a jugar en River y que, más tarde como técnico, fue uno de los forjadores de aquella delantera de ensueño conocida mundialmente como la máquina.

Ayer por la noche, mientras fumaba con deleite en la terraza de la cocina me puse a reflexionar en los goles del Atleti conseguidos de esta forma, en zona Cesarini. Los dos del año pasado contra el Barcelona o el Villareal, el que le marcó Arteche al Betis en aquella remontada épica y muchos otros que no consigo recordar (ayúdenme ustedes)… Sin embargo, hay uno que no olvidaré mientras viva y es el que consiguió Simao en aquella primera fase de la Copa de la UEFA frente al rival que nos visita mañana.

El empate nos valía y ese gol sólo serviría para clasificarnos como primeros de grupo y esquivar a rivales más complicados (luego fue el modesto Bolton el que nos dejó en la cuneta, pero eso ya es otra historia). Sin embargo, lo recuerdo como uno de los goles más intensamente vividos por la grada, más coreados, más celebrados… más sentidos.

Tiempo de descuento. Falta al borde del área. Simao que se apresura a coger la pelota, la coloca despacio, mira hacia el cielo, dispara y el balón entra limpiamente por la escuadra sin que su portero pueda hacer nada. Un gol perfecto.

Mañana esos griegos del Panathinaikos que se fueron cabreados al vestuario hace dos años nos visitan de nuevo. Parece que traemos un buen resultado y que el equipo no está jugando mal. Faltan pocas horas para volver a ver fútbol europeo en el Calderón, estadio que también ha iniciado su particular cuenta atrás. Queda muy poco para escuchar de nuevo ese himno y ver a unos niños agitando una lona. Unos instantes para volver a sentir ese cosquilleo en el estómago y rezar por goles que como aquel de Simao conviertan una noche de fútbol en una noche de magia. Entramos señores, en zona Cesarini. En zona Cesarini para volver a disfrutar de lo que más nos gusta.

13 comentarios:

fernando dijo...

Muy buena la historia de Cesarini. He aprendido de ella. Recuerdo los goles de Arteche y el de Simao. Qué golazo de falta directa!!!! Espero que mañana no necesitemos llegar a tanto pues lo tenemos muy fácil.

un abrazo

ah, fuerza con el tabaco, tú ganarás ;)

Dr. Caligari dijo...

Entonces, ha vuelto Vd a fumar?
(Yo, el sabado, he roto dos meses sin Nutella).
Nunca pensé que la expresión "zona Cesarini" pudiera traspasar los confines italicos.

India rojiverde dijo...

Sin duda fue un golazo, pero si tengo que quedarme con uno en zona Cesarini, es el gol de Forlán el año pasado frente al Espanyol, en el tiempo de descuento. Será porque es uno de los poquísimos (dos, concretamente) partidos que he vivido in situ en el Calderón, y le tengo un cariño especial.

Hele Atlética dijo...

Sí, Don Vito. He vuelto a fumar después de dejar sin Nutella el supermercado de mi pueblo. Un infierno.

Boga Vante dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Manchego Curado dijo...

Y ese autógrafo personalizado????
Coooooño!!

Hele Atlética dijo...

Le aseguro que no puede compararse con unos que me trajeron de Copenhague. Sobre todo con aquel de Nuno manchado de mortadela. Jajajaja

atletista sin solución dijo...

Si es que cuándo uno empiza a fumar, aunque lo deje será fumador de por vida. Te lo dice alguien que ha dejado de fumar y ha vuelto, por desgracia varias veces.

Yo también espero que no sea necesario llegar a tanto mañana.

Abrazos. Y a ver si coincidimos con nuestro amigo Adal y nos tomamos unas cervecitas, con un cigarrito, eso sí.

Fran Omega dijo...

(Inciso 1, para Indiarojiverde: por los sitios en que me la voy encontrando, creo que tiene usted muy buen gusto).

(Inciso 2 - yo también estoy enganchado a las dos cosas: tabaco y Nutella. Y a esas bolsas nuevas que se llaman "Matutano Mix" en las que combinan, a modo diabólico, ganchitos y otras cosillas. Qué vida más dura).

Simao metió otro de alta directa el año pasado, que pareció en Zona Cesarini; pero luego resultó que no ... o bien que ese otro equipo de Madrid marcó a continuación, en una especie de "zona post-cesarini" o así.

Y el de Antonio López al Villarreal; que ese sí que valió.

David dijo...

Si lo peor de que dejéis de fumar es el dinero que os gastáis en comprar cosas, como esos cigarros de plástico, para volver a fumar en menos de una semana. MAS PARCHÍS EN LA PISCINA Y MENOS TABACO.

JAJAJAJAJA.

Nos vemos.

corazoncentenario dijo...

Genial rercordar ese gol, genial ilustrarlo con una foto firmada por el propio artista, genial celebrar tu vuelta con ambos.No será como aquellos venidos de dinamarca pero algo de valor seguro que tendrá si está hoy aquí.Lo que está claro es que no te puedes quejar de regalos, eso es que algo bueno tendrás.

No cambies y seguro ampliaras la colección.

Anónimo dijo...

La intro de la mili el tabaco y los partos es cojo****. Me he reido un "güevo".
Yo recuerdo un gol de Aguero en copa contra el Levante al poco de llegar al Atleti.

Un saludo. Felixin.

Boga Vante dijo...

¿Puede saberse que emboscao del Panatinaikos ha borrado mi entrada del 24?

¡Cagüenla!