
El socio de Cerezo, el que se sienta a su lado en el palco (todo lo hace de lado, la verdad) maneja otro 72%. No se crean que se han hecho con el equipo gracias a los votos de los abonados, ni siquiera han tenido que empeñar su patrimonio o recurrir a unos inversores norteamericanos. No.
Una sentencia del Tribunal Supremo reconoce que la familia Gil se hizo con el paquete accionarial de forma fraudulenta, sin efectuar desembolso alguno. El delito de apropiación indebida fue declarado prescrito y pese a todo, pese a que los tribunales reconocieron que habían cometido un delito, estas dos personas siguen sentándose en el palco como si nada hubiera pasado. ¡Qué bonito es el traje nuevo del emperador!
A la prensa madrileña también le gusta alabar la nueva vestimenta. Tan rigurosos y objetivos con los desmanes de otros dirigentes del fútbol español, todo son parabienes para los dueños del Atleti.
Si hay una cuota de “minutos denuncia” que ésta sea para los Pitermans, Soleres o Villares, si hay unos renglones libres, mucho mejor recoger las declaraciones siembre “buenrollistas” de Cerezo. Si el equipo encadena dos buenos resultados seguidos, D. Enrique se descuelga diciendo que hay equipo para ganar la liga y que este Atleti tiene aspiraciones en todas las competiciones. Al día siguiente, Cerezo y su traje nuevo, son portada en la prensa.
Sus declaraciones son flor de un día, eso sí. Porque nadie le pregunta ya que fue de aquello de “o vendemos a Torres, o vendemos el Calderón” o que fue de aquel fichaje, hoy frustrado, que filtró a bombo y platillo.
Pero aún hay más, si al desayunar, el emperador se encuentra con unas letras que no le gustan en el diario no duda en levantar el teléfono. Cerezo tiene hilo directo con los directores de los principales medios de comunicación y puede afearles la conducta del redactor de turno que ha esbozado la sombra de una duda, que se ha mostrado disconforme con la gestión o que simplemente ha criticado la confección de la plantilla. Como por arte de magia, esas mismas páginas recogerán alabanzas imperiales unos días después. ¡Qué bonito es el traje nuevo del emperador!
El próximo 14 de enero, Cerezo y Gil Marín, tendrán que visitar el Juzgado 74 de Plaza Castilla. Allí, una jueza tendrá que decidir si prospera la demanda de un grupo de pequeños accionistas en el Juicio Ordinario de Impugnación de Acuerdos Societarios tomados en la Junta de Accionistas del Atlético de Madrid del mes de Junio de 2003.
En esa Junta, como se ha vuelto a hacer después, se aprobó una ampliación de capital con canje por deuda que aseguraba a los “propietarios” que en caso de tener que devolver sus acciones, éstas ya no representarían un porcentaje mayoritario. Buena estrategia.
Espero, señora, que sea valiente, que investigue y conozca la verdad. Hay un grupo de personas (unas 14 más o menos) que llevan un tiempo diciendo que el traje nuevo del emperador no es bonito, como dicen todos. Que está cosido con puntadas transparentes, con tejidos invisibles. Escúcheles, magistrada, el emperador está desnudo en el palco. No tiene traje nuevo. El Atleti… no es suyo.